Construyendo Un Altar Para Dios

orando¿Por qué me cuesta orar?

            Esta es la pregunta clave que todos nos hacemos diariamente, más comúnmente cuando pasamos por problemas y no sabemos qué hacer, y es ahí cuando alguien nos dice: ¡ora a Dios! Pero siempre se nos olvida, o pensamos que no tenemos las fuerzas para orar, o por general, nos aburrimos mientras oramos y nos distraemos fácilmente. Pues no te vengo a decir cómo debes orar, ni mucho menos lo que debes orar, simplemente te diré por qué te cuesta orar. Y te lo digo porque seguramente a mí me pasó lo mismo que a ti, y te diré como entendí unos pequeños detalles que cambiaron mi vida de oración.

            La oración es vital y muy importante. Un cristiano que no ora, fácilmente le coloca las comillas a su apodo de “cristiano”. La oración es un deleite, una forma de liberarse del afán, de las tensiones diarias, del estrés y, sobre todo, es para hablar y escuchar a Dios. Entonces, si orar es lo mejor que puede hacer el ser humano, ¿por qué cuesta iniciar una oración?, ¿o por qué nos distraemos fácilmente?, no le eche la culpa a satanás tan pronto, posiblemente él esté en Dinamarca mientras a usted le cuesta orar; pero igual le echa la culpa a él. Son detalles que ignoramos diariamente que obstaculizan un conversar con Dios.

            Estos detalles se ven claramente en el libro del profeta Hageo, que llevado a nivel espiritual y personal pueden cambiar nuestra vida de oración. Pero antes de empezar a desglosar este corto libro, primero entremos en contexto y entendamos las referencias históricas de aquel tiempo y poco a poco lo adaptamos a nuestro estado espiritual actual.

EXILIOUn poco de historia

            El libro de Hageo trata sobre los problemas que enfrentó el pueblo de Judá, al volver del cautiverio babilónico en 539 a.C. Mantiene estrecha relación con Zacarías 1-8 y Esdras 1-6. Hageo y Zacarías ministraron luego del retorno del exilio, cuando había gran interés en reedificar el templo. Sin embargo, Hageo critica severamente la pérdida de entusiasmo en la reconstrucción debido a las dificultades que los judíos enfrentaron al empezar a reedificar (Esdras 1-6).

            Al volver del exilio, comenzaron a reedificar el templo en 538 a.C. pero, el intento fue frustrado por la oposición local (Esdras 3:1-4:5). Por eso la tarea continuaba sin terminar, dieciséis años después, al inicio del reinado del rey Darío en 522 a.C.

            El 29 de agosto del 520 a.C. (cinco años antes que el segundo templo fuera terminado), el profeta Hageo recibió palabra del Señor en su primer mensaje llamando a los líderes a reedificar el templo. El problema era que la casa de Dios estaba en ruinas, mientras todos estaban ocupados en construir sus propias casas.

(Texto extraído del TcD es VV, mes Junio, 2013. Introducción Bíblica, página 18).

            ¿Para qué les escribo esta historia?, pues como verán, así estamos nosotros (a los que nos cuesta orar, y sentimos que buscar a Dios es la tarea más difícil). Si estás en la disposición de buscar el rostro de Dios en medio de la oración, entonces estás “volviendo del exilio espiritual”, pero no sabes que hacer, entonces, con tu permiso, me tomo el atrevimiento de ser una especie de profeta Hageo para mostrarte unos detalles en tu vida (y en la mía también) que cambiarán tu forma de ver las cosas.

            El libro de Hageo, se puede dividir en cuatro secciones. La primera es una exhortación a reedificar el templo, la segunda son palabras de aliento a los líderes, la tercera es una advertencia contra las ofrendas inmundas y por último trata sobre la promesa mesiánica. En este escrito me enfocaré en la primera y la tercera, vitales para nuestra vida de oración.

Testimonio-del-Templo-del-Salomón-580x342Entre la casa y el templo

“¿Y acaso para ustedes si es tiempo de vivir en casas lujosas, mientras que mi templo está en ruinas? Yo, el Señor Todopoderoso, les digo que piensen bien en su conducta.

Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no se sienten satisfechos; beben, pero se quedan con sed; se abrigan, pero no entran en calor; y el que trabaja a jornal recibe su salario en saco roto.” (Hageo 1:4-6. TLA).

            La pregunta inicial de estos versículos, trata de dos puntos a tratar: la casa y el templo (o nuestra casa y la casa de Dios). Dios hace una diferencia entre nuestra “lujosa casa” y su “templo en ruinas”. La casa, alberga y se ocupa de lo físico y terrenal, pero en el templo se mueve lo espiritual. La oración es espiritual no algo físico, así que Dios hace una muy buena distinción entre lo físico y lo espiritual con esa pregunta. Recuerda que no estás leyendo esto para que yo te diga lo que tienes que orar cada día, sino para sepas el por qué te cuesta orar, y ya casi estamos llegando.

Ya tenemos claro algo, la oración es espiritual y no físico, por lo tanto los problemas para orar no se encuentran fuera de nosotros, sino dentro de nosotros. La casa es donde nosotros moramos, donde nuestra personalidad nace y crece, pero el templo (o la casa de Dios) es donde Dios mora. Así que, te diré algo: tu casa está bien, tiene lujos y es cómoda; pero tu templo, destinado a Dios, está en ruinas. El reflejo de un templo en ruinas es la falta de oración y búsqueda de Dios. Lo de afuera no afecta lo interior, a no ser que tenga prioridad en nosotros.

Hay algo que está pasando en nuestra vida, tal cual como se ve en el verso 6. Para resumir ese verso: “cosechamos menos de lo que sembramos, o recibimos menos de lo que damos”. En nuestra vida, tratamos de orar, nos esforzamos por buscar de Dios, pero lo que sentimos o recibimos de Él es menos de lo que esperamos, en relación al esfuerzo que hicimos. Eso agota al pasar el tiempo, y Dios lo sabe.

Ya entendimos que nuestra prioridad es el templo espiritual que hay en nosotros, y que la oración es espiritual por lo que tiene que ver con el templo y no con nuestra casa, pero dejemos este tema en pausa (“stand by”)  y hablemos de otro, sobre las ofrendas que como cristianos le damos a Dios, después les diré porque.

handsUna ofrenda a Dios

“Supongamos que un hombre lleva carne consagrada (santificada) envuelta en su capa, y que el borde de la capa toca pan, guiso, vino, aceite o cualquier otra comida: ¿quedará por eso consagrada la comida? Los sacerdotes contestaron que no.

Entonces Hageo continuó: Pero supongamos que alguien, que ha quedado impuro por haber tocado un cadáver, va y toca también cualquiera de estas cosas: ¿acaso ellas no quedarán impuras? Los sacerdotes contestaron que sí.

Entonces dijo Hageo: El Señor lo afirma: Lo mismo pasa con esta gente: todo lo que hacen y todo lo que me ofrecen es impuro” (Hageo 2:12-14. TLA, paréntesis agregado).

            El ejemplo es algo sencillo de entender. Alguien que tiene algo santificado envuelto toca otras cosas, y éstas no se santifican por el simple hecho de ser tocadas por lo que envuelve lo que sí está santificado. Alguien que ha tocado en cadáver ha quedado impuro, y toca estas mismas cosas, y éstas quedan impuras, por el simple hecho de ser tocadas. ¿Y que tiene eso que ver con nuestra vida de oración?, pues tiene que ver, y en TODO, pero vamos con calma y primero aclaremos unos puntos antes de continuar.

            Una ofrenda es todo aquello que le damos a Dios. Ahora bien, ¿qué ofrendas le damos a Dios?, es simple, para resumir todas las actividades que hacemos para Dios, éstas se resumen en dos: el servicio para Dios y la comunión con Él.

            El servicio abarca el aspecto de la obediencia. Para nosotros los músicos, tocar un domingo es nuestro servicio a Dios, para un predicador, hablar de Dios en una congregación es su servicio a Dios, para los que trabajan como protocolo en una iglesia, su trabajo al saludar a las personas, ubicarlas en sus puestos es su servicio a Dios. Evangelizar, llevar el mensaje de Jesús a los demás, es nuestro servicio a Dios como cristianos, en fin un acto de obediencia. Todo ese tipo de cosas, implican obediencia a Dios y al hacerlo lo hacemos como ofrenda.

            La segunda ofrenda (y es ésta, en la que nos vamos a enfocar) trata de la comunión con Dios. Ésta abarca la búsqueda de conocimientos, la lectura de la palabra del Señor, la confianza en Dios, y sobre todo, la oración. Bien sabemos que orar significa conversar con Dios, y el conversar implica hablar y escuchar. Hablamos con Dios cuando le decimos nuestros problemas, nuestras angustias o le pedimos nuestros deseos, y le escuchamos cuando leemos su palabra en la biblia e inclusive mientras hablamos con Él también. Buscamos conocimientos al ir los domingos a aprender de Dios, también cuando leemos la palabra, y poco a poco nuestra confianza en Dios va aumentando porque lo conocemos mejor; pero la situación se vuelve difícil cuando empezamos a orar.

            Nos dicen que cuando oramos grandes cosas suceden, que en la oración está el cambio de nuestra vida, ¡en la oración hay poder!, Dios obra en medio de la oración, entre otras buenas frases, pero… el punto es que nosotros no lo sentimos así ¿verdad?, ¿y por qué? La clave está en entender la ofrenda pura o impura que damos.

Pero también hay otro detalle, aparte de la ofrenda, pues también debemos tomar en cuenta el lugar donde le damos esa ofrenda a Dios, y es ahí donde volvemos con el tema de nuestro templo para Dios.

praying_man_at_altarLa ofrenda y el templo

            En el antiguo testamento, el templo fue creado para Dios. Es una estructura dedicada, única y exclusivamente, para albergar el arca del pacto y así hacer que Dios descendiese y su presencia se pudiera sentir. Es decir, el lugar en la tierra donde Dios se siente. Ahora bien, cuando Jesús muere en la cruz, el velo del templo fue rasgado de arriba hacia abajo, como señal de que fue Dios quien permite que podamos entrar a su presencia sin que una estructura física lo limite, es decir, cambia el templo físico por un templo espiritual. Dios cambia los bloques y habitaciones del templo, por la vida y el corazón de las personas que le buscan. En fin, el que se haya roto el velo del templo nos brinda la seguridad de que nosotros somos templo y morada del Espíritu Santo, no unas paredes y un techo.

            Ya entendimos algo, nosotros somos ese templo del que hemos venido hablando, pero ¿qué tiene un templo que no tenga una casa común?, si al fin y al cabo, ambas tienen puertas, paredes, techo y habitaciones. Hay algo muy preciso que tiene un templo a diferencia de una casa, y es que el templo posee un altar.

            El altar es el lugar (una mesa, una pequeña tabla o roca, sostenida por pilares de baja altura) donde se hacen ofrendas o sacrificios. Ya vamos poco a poco llegando al tema que queremos saber. Si bien ya no hablamos de un punto físico sino de uno espiritual, ¿cómo es ese altar espiritual? Antes de seguir hablando del altar, volvamos ahora al asunto de las ofrendas.

            Por dos razones nos cuesta orar, una tiene que ver con las ofrendas y la otra con nuestro templo. En cuanto a la primera, sabemos que la comunión con Dios y el servicio para Él son las ofrendas que le damos, y es esa misma razón por la cual nos cuesta orar. Te diré el por qué. ¿Recuerdas la historia de la carne santificada que toca los alimentos, y el hombre que ha tocado un cadáver?, pues ahí se encuentra una verdad. Pues Dios dice: “todo lo que hacen y todo lo que me ofrecen es impuro”. Vamos a llevarlo a nivel espiritual: “toda la oración que hacemos a Dios es impura, y es impura porque ha tocado un cadáver”. ¿Y cuál es ese cadáver? Simple, la falta de valor, el desagradecimiento y el desinterés. Sí, esas cosas son cadáveres espirituales que afectan nuestra ofrenda a Dios.

            Verás, te diré algo un poco duro pero cierto. Tu oración no es contestada porque es impura para ser como ofrenda a Dios, y es porque has tocado varios cadáveres antes de entregar tu oración. El primero, la falta de valor. Cuando tu mamá, o tu papa, te levanta de temprano para que vayas al colegio, y dices: “otra vez vienen mis padres a fastidiarme la vida” (o algo parecido) y luego haces una oración por ellos, para que les vaya bien, ésa es una oración hipócrita. Dios no va a bendecir esa oración, no porque Él no quiera, sino porque tú no quieres que sea bendecida tu familia. Si te fastidia el trabajo que tienes, y hasta odias estar ahí, o no valoras a tu jefe, tus oraciones por ese trabajo no serán escuchadas, porque a ti no te interesa que Dios te bendiga, tu actitud ante las cosas afecta el valor que le das a esas cosas.

            Si eres de los que bota basura a la calle, o no respeta las señales de tránsito, no ores por tu país, porque Dios no va a escuchar una oración impura, cuando no valoras tu propio país. Pocos de los que están leyendo esto han estado al borde de la muerte, o que algún familiar suyo haya estado al borde de la muerte, y es por eso que no sabemos valorar nuestra propia vida o la vida de otros. Oramos para que nos vaya bien, y al despertar lo primero que sentimos es fastidio, desánimo y casi que maldecimos el día con buenas palabras, pues no ores para que te vaya bien, pues desde que despertaste no te interesó ese día.

            Estoy seguro que antes de que leyeras esto, has buscado ayuda con líderes, pastores, etc., sobre cómo puedo orar. Y les han dicho que empiecen por darle las “gracias a Dios”. Excelente consejo pero ¡Ahí está el detalle de nuestra oración!, no es que le demos gracias a Dios, sino que nos sintamos agradecido con Dios. Si no valoramos lo que tenemos, ¿cómo le voy a dar gracias a Dios, si no me importa lo que tengo?

            ¿Por qué nos cuesta orar?, porque no le hemos dado el valor correspondiente a lo que nos rodea, y lo primero que tenemos que entender es que hemos llegado aquí a la tierra sin nada, y con nada nos iremos también; así que todo lo que tenemos es porque Dios quiso que lo tengamos, aprendamos entonces a darle el valor a todo. No ores por tus padres, si cuando estás con tus amigos eres el chistosito, el cómico, o el elocuente del grupo; pero cuando sales con tus padres eres totalmente diferente e indiferente con ellos, pues no te interesa estar con tus padres, sino con tus amigos. ¿Cómo tratas a tus amigos y como tratas a tus abuelos? ¿Alguna vez ha valorado el aire que respiras?, pues los que han estado a punto de morir ahogados ellos sí lo valoran y mucho. ¿Alguna vez ha valorado el trabajo que tienes?, pues hay mucha gente sin trabajo, rogando a Dios por uno, que si valoran lo que es tener un trabajo. ¿Alguna vez ha valorado a su familia?, pues hay prostitutas que si valoran lo que es tener una familia, y no estar en ese mundo. ¿Alguna vez ha valorado el haber conocido a Dios, y estar a su servicio?, pues el fin de los tiempos mucha, pero mucha, gente empezará a valorar estar con Dios.

            A los que somos músicos en la iglesia. No nos interesa estar allá en el altar tocando. Nos encanta tocar, pero no nos interesa espiritualmente. Por eso es que muchas veces no se siente la presencia de Dios, porque si entendemos que como grupo musical, en unanimidad de espíritu, hacemos que las personas sientan a Dios, ahí le daremos importancia y valor a lo que hacemos los domingos. Hay personas que no sabemos de dónde vienen o qué cosas les han estado pasando, si sus hijos le dijeron que los odian, o si han perdido su trabajo, o entre otras cosas que lo más seguro no se comparen con las nuestras; y no las dicen por pena o por otras razones, pues ellas vienen un domingo con la esperanza de poder sentir a Dios y estar seguros de que Dios está con ellos. Ese domingo nos mirarán con sus ojos espirituales y nos pedirán que le ayudemos a sentir a Dios, y mi pregunta es ¿esa vida te interesa, o estás allí solo para tocar?

            Por eso Dios dice que sembramos mucho, pero cosechamos poco. Que lo que ganamos por el trabajo lo colocamos en saco roto. Nos esforzamos por completar un tiempo de oración, como si Dios tuviera un reloj y mirara cuanto tiempo has orado. De nada te vale orar mucho, si lo que te importa es poco. ¿Quieres un cambio para tu familia?, primero piensa ¿te interesa tu familia? Si te aburre ir a la iglesia, ¿por qué oras por tu iglesia?

            Ya sabemos una parte del por qué nos cuesta orar, pero ahora viene otro aspecto. Sabemos que la oración es una ofrenda a Dios, y las ofrendas se hacen en un altar. El altar está en un templo, y nosotros somos un templo para Dios ¿o sólo somos una casa? De ahí viene otras preguntas, ¿somos una casa o somos un templo?, para que seamos un templo tenemos que consagrar nuestra vida para que la presencia de Dios se sienta y crear un altar para que nuestra ofrenda sea llevada a Dios.

            Para que seamos un templo, necesitamos construir un altar para Dios. Al crear ese altar, seremos inmediatamente un templo y podremos dar nuestra ofrenda como debe ser. Ese altar, lo debemos construir y debe ser duradero y siempre estar disponible para cualquier ofrenda. Tres cosas son permanentes, el amor, la fe y la esperanza. Pablo lo denota muy bien, y resalta que el más importante de todos es el amor. Ése es nuestro altar de tres pilares, donde colocamos nuestra oración. Una oración (ofrenda) en el altar del amor, la fe, y la esperanza.

            Si es un altar para Dios, nuestro amor debe ser para Dios, nuestra fe para Dios y nuestra esperanza es para Dios. Si realmente somos un templo para Dios, estas tres cosas deben formar parte de nosotros, de la estructura de ese altar en nuestra vida. En el templo Dios descendía en el antiguo testamento. Dios es amor, si sentimos amor por todo lo que hacemos y pensamos, es entonces cuando Dios desciende y nuestra ofrenda será pura para Él.

            No te diré lo que tienes que hacer o lo que debes orar a Dios, pero ya sabes por qué te costaba orar y ahora cada vez que vayas a orar asegúrate de que no toque un cadáver y de tener disponible ese altar para Dios.

            Cuando te aseguras de que tu ofrenda es pura, y en tu altar hay amor, fe y esperanza; no hay nada que interrumpa tu oración. Como te dije, lo de afuera no afecta lo espiritual a no ser que tu prioridad sea lo de afuera. Y la oración es espiritual, no un acto físico. Cuando oras lo más seguro es que te distraigas, pero recuerda lo que te dije, lo de afuera no afecta lo interior. El teléfono no te distrae en tu oración, el televisor no te distrae en tu oración, el “Facebook” no te distrae de orar; somos nosotros los que nos distraemos con esas cosas, porque le damos más importancia.

            Cuando la palabra del Señor dice que cerrada la puerta de tu aposento ora a Dios, hace referencia a separar lo de afuera con lo interno. Que lo físico no interrumpa lo espiritual. Hay cosas físicas que le damos importancia, como el desinterés, la falta de valor y el desagradecimiento que hacen impuras nuestras ofrendas a Dios, pero si le cerramos esa puerta a lo físico, nuestra ofrenda será pura y agradable a Dios.

            Y no confundas una oración no contestada, con una oración impura. Si Dios no te ha contestado es porque no es el tiempo. Para saber si es impura o hay que esperar la respuesta, es lo que nos define como verdaderos adoradores que le buscan en espíritu y verdad, busquemos conocer de Dios para saber si lo que hacemos es la voluntad de Dios.

orarPara terminar

            No dejes de orar. Todos nacimos con el talento y el don para orar (si es que existe un don para eso). Dios nos creó con la necesidad de buscarlo a Él, y por medio de la oración es que existe una comunicación mucho más directa. Si Dios nos creó para buscarlo, es de esperar que hayamos nacido con el talento para orar, para así buscar de Dios. Todos podemos orar como nuestro pastor o líder, pero ahora ya sabes por qué nos cuesta orar. Hay otros aspectos de la oración como la intercesión, reprender demonios en la oración, la sanidad en medio de la oración que poco a poco vamos a ir aprendiendo a medida que buscamos de Dios; pero la oración personal es el comienzo de toda una vida consagrada para Dios.

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Iglesias Con Mucha Sal…

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser hechada fuera y ser hollada por hombres.” (Mateo 5:13 RV60)
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Existe una referencia dicha por Jesús sobre como debemos ser como persona en este mundo, bueno realmente hace dos referencias muy parecidas pero con enseñanzas muy distintas. La primera, y en la cual me quiero basar en este escrito, es sobre ser la sal del mundo. Te acuerdas de aquellos versículos en los que Jesús hablaba a muchas personas y empieza con las bienaventuranzas, las cuales hemos leído mucho y de las cuales hemos apredido también, pero luego continua diciendo una frase en el que tendemos a buscar el mismo significado una y otra vez, lo que no está mal para aprenderlo y asimilarlo, pero llega un punto en que creemos que ya no podemos seguir buscando alguna enseñanza que señale nuestra forma de ser y nos muestre otro punto de vista.
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Vuelve a leer el versículo, y notarás dos  segmentos: una afirmación y una pregunta con respuesta. Empieza con una cualidad propia del ser humano, visto metafóricamente, en el que es la sal de la tierra; luego continúa con una pregunta: “… pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?. Es ahí donde vemos en cientos de predicas, escritos, debates, conversaciones, etc. la importancia de ser la sal de esta tierra, y es por ello que no quiero repetir la misma interpretación explícita en tal versículo, sino en mirar en otra perspectiva a la pregunta, es decir, la otra pregunta detrás de esta.
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¿Qué pensarías si en lugar de preguntar que se desvanece, dijera que se concentra? Piensa que tienes una caja de papas fritas, y la cantidad de sal que merece toda la caja sólo la tiene una papita frita, ¿cómo quedaría el sabor? Bueno algo así pasa en nuestra iglesia (te recuerdo que no quiero decir con la palabra “iglesia” el local o la estructura del lugar donde se reúnen los domingos, sino que me refiero a cada persona que forma la iglesia. La iglesia son cada una de las personas reunidas, no la estructura), cuando llevamos un llevamos un mensaje para el corazón de las personas reunidas sólo tratamos los mismos temas una y otra vez, ejemplos de ello: “El amor”, “Jesús en la cruz”, “La justificación”, “El perdón”, “La envidia”, “Dios no te abandona”, “Las diez vírgenes”, “La gloria de Dios”, “El bautizo”, “Los profetas”, “Somos mas que vencedores”, “Todo lo puedo en cristo que me fortalece”, “La fe de abraham”, “Somos hijos de Dios”, entre otros tantos. No quiero decir que tales temas no sean mencionados o enseñados, sino que no sean repetidos una y otra vez con el mismo punto de vista, para mi tales temas deberían ser enseñados en doctrina básica o en enseñanzas para nuevos creyentes o tal vez en clases de “discipulado”, pero cuando hay personas que buscan algo nuevo de parte de Dios, no buscan temas ya aprendidos sino temas desconocidos. Es como llenar de sal sólo una parte de tu comida y la demás quedará insípida. O tales temas se vuelven muy salados. Y es Aquí donde quiero llegar, ya que existen iglesias que se están volviendo muy saladas, lo que a la vez los deja carentes de sal en otros aspectos de su vida. como sexual, espiritual, e incluso ético.
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Si somos sal en esta tierra, significa que todo lo que sale de nosotros tendrá un sabor nuestro, una pizca de sazón creada por nosotros mismos y es por ello que cada quién tiene su forma de decir las cosas. Pero por favor, deja de sazonar lo mismo una y otra vez, y cuando trates de buscar algo nuevo verás que ya no es fácil conseguir una nueva forma de ver las cosas, lo que implica cambiar tu percepción ante la vida. Dales de comer lo mismo que ya sabes a aquellos que no lo han probado, pero si quieres cambiar de sazón, busca otras comidas y llénalas de sabor para otras personas. Recuerda que todo lo que dices tendrá un sabor a ti. Es como nuestro sello, ya sea nuestra forma de hablar, pensar, aprender, enseñar, etc. pero buscar nuesvas formas de sazonar lo que decimos, nos lleva a buscar aún más de lo que tenemos.

Un Ejemplo De Un Joven Cristiano…

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”

1era Timoteo 4:12
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Como jóvenes, estamos rodeados de gente mayor que nosotros  con grandes responsabilidades ya sea dentro de la iglesia o en el trabajo, y a nosotros se nos coloca en una posición muy por debajo de lo que queremos hacer, además de la increíble cantidad de jóvenes que se creen esta idea y empiezan a actuar como los mayores piensan que somos, como irresponsables, groseros, mal educados, impuntuales, etc.
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Aunque no lo parezca, existe como una tendencia ideológica de manera inconsciente en el que los mayores son de confiar porque muchas personas mayores han demostrado eso, y que los jóvenes, por lo que se ve en la sociedad son aquellas personas inmaduras de las que no se puede confiar. Y el problema no está en que lo seamos o no, sino que creamos que esa idea sea cierta y la empecemos a adoptar en nuestro estilo de vida, convirtiéndose en lo que la gran mayoría de las personas cree y como hemos creído en este pensamiento, empezamos a formar parte del común de los jóvenes.
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Por muy lamentable que se vea, he visto como muchas personas afirman que la juventud de hoy ya no tiene salvación o que ya no se puede arreglar, que las drogas son parte de esta y que existen muchas distracciones como para que los jóvenes puedan llegar a tener la confianza necesaria. ¿Será cierto? o ¿es más exageración que realidad?. La realidad de este problema no es que la vida lleva a los jóvenes a tomar ciertas actitudes, sino que cada persona que nace en una familia aprende de ésta cada día cuando es niño o adolescente, y que los primeros en marcar un camino en cada joven son los padres, como bien dice la biblia, “Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará de él (Proverbios 22:6)” y por lo que los padres siembran en sus niños, pues eso mismo va a cosechar, es por ello que la sociedad tiene los jóvenes que ha sembrado.
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En una carta escrita por Pablo a Timoteo, expresa su preocupación por este Gran joven y le recomienda que haga unas cosas muy importantes, y que cada joven debe tomar en cuenta si quiere ser parte de un cambio interno:
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Lo primero que le dice es que “Ninguno” tenga en poco tu juventud. Es obvio que Pablo vio en él un potencial como joven y lo primero que quiso evitar era que su ánimo decayera por tener en poco lo grandioso que es ser joven y las posibilidades que tiene en el futuro. Pero luego expresa algo muy importante, que para mi es la clave de algo que más adelante les voy a contar. Dice una frase muy importante: “… sino sé ejemplo…”. Tanto en el requisito para ser ejemplo y el resultado de ser ejemplo es en el que se basa el verdadero enfoque de lo que quiso decir Pablo a Timoteo. Para ser ejemplo en lo que sea, primero debe formar parte de tu mentalidad y asimilar cada parte de ello, y segundo debes ponerlo en practica en tu vida diaria.
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 1) En Palabra: Una de las formas en las que conocemos a las personas realmente, no es como se visten, ni como caminan, sino en su forma de hablar. La manera como nos expresamos y decimos las cosas muestra mucho de lo que estamos hechos o de lo que hemos asimilado en nuestra vida. Sabemos  que estamos con un músico porque muchas de sus expresiones están referidas a la música, o con un médico por su forma de nombrar las cosas. Pero para que en nuestra vida se vea reflejada una forma de hablar es necesario trabajar esa área y desear tener ese vocabulario, leer la biblia a diario es una muy buena forma de recordar enseñanzas bíblicas y que la oración forme parte de nuestro despertar y vida diaria nos va a ayudar a tener nuestro enfoque en Dios y ver lo que Él quiere para nosotros.
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Recuerda lo que dice Jesús en Mateo 15:11: “… lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.” Es por ello que trabajar ésta área y controlarla nos evitará que nos contaminemos solamente por lo que hablamos, ya que nuestra forma de hablar refleja lo que tenemos por dentro y si lo que hablamos nos contamina es porque dentro de nosotros mismos existe una contaminación y lo primero para limpiar esta área es entregársela al Señor y que sea Él quien nos limpie pero es importante que la mantengamos limpia y que sirva para bendecir a  los que nos rodean.
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2) En Conducta: La conducta es la manera en la que nos comportamos en la vida en las que están incluidas nuestras acciones. El comportamiento es la forma de proceder que tenemos los humanos. La conducta es la segunda forma de saber cómo somos realmente por dentro, siendo la primera nuestra forma de hablar, y nuestras acciones reflejan tales actitudes. La razón por la que Pablo se enfoca en la conducta es porque las acciones que tome Timoteo van a ser el reflejo de su conducta, entonces si sus acciones son para Dios, es porque su conducta es agradable a Dios. Pero para que su conducta sea la que Dios quiere que sea, es importante que reconozca sus defectos y no se aflija por ello sino que aprenda a trabajar con sus defectos y aprovechando sus habilidades, talentos y dones, y que su forma de pensar sea la que Dios quiere para que se vea reflejada en su conducta y a la vez en sus acciones.
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Como dice 2da Corintios 3:2 “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres” y de todo lo que hacemos vamos a dar una imagen de lo que somos, y cuidar tal imagen es una gran forma de evangelizar y llevar la palabra de Dios, y como jóvenes si queremos cambiar la idea que se tiene de la juventud de hoy en día, debemos entonces cuidar lo que hacemos por que refleja lo que somos y si somos de Dios, pues nuestras acciones serán para Dios.
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3) En Amor: Cuando Jesús dice que amarás al señor y a tu prójimo lo dice en serio. El amor es Dios mismo, la Biblia dice que Dios es amor, y tener amor dentro de nosotros es tener a Dios mismo dentro de cada uno de nosotros. Es un gran requisito tener a Dios y que forme parte de nuestro caminar diario es fundamental para todo cristiano. Debemos expresar amor hacia los demás y si no podemos demostrarlo es porque hay algo dentro de cada uno de nosotros que nos va a obstaculizar una caminar seguro dentro de una vida cristiana.
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4) En Espíritu: Cuando Pablo se refiere al espíritu de Timoteo, como sinónimo de personalidad o carácter. Para llegar a ser un ejemplo en carácter, es porque se ha trabajado esa área con firmeza ya que nuestro carácter es un muro para proteger nuestra alma ante cualquier ataque. Las personas que supuestamente tienen un “carácter fuerte” y que no le debemos alzar la voz porque se enfurecen rápido, en realidad son las de carácter débil, porque ¿como es posible que con solo hablar en voz alta logremos cambiar su ánimo? si logramos cambiar la conducta de ciertas personas con cosas insignificantes es porque su carácter es muy débil y podemos alterarlas con facilidad, pero que nos insulten en la cara y aún así no explotar de ira o de enojo, es un reflejo increíble de fuerte carácter y para lograr un buen carácter e importante tener control de lo que hacemos y pensamos.
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5) En Fe: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, Expresada en la carta a hebreos 11:1. Debemos tener fe para agradar a Dios y para lograr lo que queremos necesitamos fe, “y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaros y saciaros, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Santiago 2:16-17). Esta frase muestra lo necesario de tener fe y de obrar al mismo tiempo o de lo necesario que es tener fe para obrar o de obrar teniendo fe. Pablo sabe que cualquier Joven que tiene FE tiene un gran futuro por delante ya que puede lograr lo que quiera en la vida y es por ello que Pablo la refiere en su carta a Timoteo. Una persona de 40 años sabe que tiene pocas posibilidades para un futuro y tiene que hacer lo que ya sabe hacer para vivir, pero un joven sea la edad que sea, si no tiene la habilidad para lo que quiere tiene algo que no tienen los “mayores” que es TIEMPO. Es claro que los jóvenes tenemos mas tiempo que los mayores, aún nos falta tiempo para llegar a ser “mayor” y con fe podemos usar ese tiempo para lo que sea y si nuestro enfoque es para Dios, sólo Dios sabe lo que podemos llegar a lograr con la fe como herramienta principal.
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6) En Pureza: Nuestro caminar nunca va a ser perfecto ya que siempre cometeremos errores, pero es importante saber que los errores se asumen y de las experiencias se aprende. Pero debemos enfocarnos en que en nuestra vida exista una ausencia de contaminantes espirituales. La pureza es la libertad de todo lo que debilita, impide o cambia la naturaleza de un ser o su actividad. Y una vez que somos libres de todo aquello que nos contaminaba, empieza la tarea de mantenerlo limpio. La pureza de corazón es lo que todo joven debe trabajar, como expresa Proverbios 4:23 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.”
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Para ser ejemplo de estos 5 aspectos que he explicado es necesario que sea parte de nuestra vida, que sea parte de nuestro hablar y expresar, sea parte de nuestra conducta y acciones, que se vea reflejado con amor hacia los demás, con fe para lograr las cosas y manteniendo una pureza para no contaminarnos.
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Al Finalizar el capitulo 4 de 1era Timoteo Pablo hace una asombrosa declaración para este joven. “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”. Examinemos cada parte de esta última frase, “Ten cuidado de ti mismo…” aclara el hecho de que por nuestros defectos no somos perfectos, reconocer que Dios nunca va a tomar una decisión por ti sino tú mismo y es por ello que nos debemos enfocar en conocernos y ver que costumbres nos afectan y son mas bien de obstáculo y no de ayuda. No todo lo que se haga llamar “Sana Doctrina” es sana, procuremos examinar la doctrina que se nos es enseñada y que esté avalada por la palabra de Dios. Continúa diciendo “…persiste en esto…” es decir, cada día debemos tomar consciencia de nuestras acciones y de lo que dejamos entrar a nuestra vida. Y sigue con “…te salvarás a ti mismo…” si conocemos cada uno de estos 5 aspectos y los relacionamos en nuestra vida personal podemos ser grandes personas de Dios. Y concluye con “…y a los que te oyeren” Si vamos a ser ejemplo en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza vamos a llevar a muchas personas a la salvación porque han logrado ver en nosotros lo que pocos jóvenes tienen y que hemos desarrollado primero en nuestra mente, y luego en nuestra vida.
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Muchas bendiciones espero que les haya servido de gran ayuda. JovenCristiano