V.a.V. Santiago. Cap: 1 (I Parte)

Capítulo 1. I Parte. (Versos: 1 – 8).

La confianza en Dios

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1: “Yo, Santiago, estoy al servicio de Dios, y del Señor Jesucristo, y les envío un saludo a los cristianos que viven en todo el mundo.” (TLA).

    En el libro de Santiago, se escriben temas para todo el mundo, así como la salutación lo indica. Estos temas parecieran mostrar una preocupación por la situación espiritual del creyente y lo insta a reconocer sus errores y a mejorar, exhortándolos y enseñándoles cómo deben hacer las cosas. La forma de hablar en esta epístola, es mostrar el pecado que se está cometiendo, y como cambiar eso para bien, y así cumplir la voluntad de Dios. También aparecen consejos muy útiles tanto en aquella época como hoy en día, y es por ello que esta carta es excelente para aprender más sobre nosotros mismos y sobre nuestra relación ante los demás y con Dios.

2: “Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades.”(TLA).

    Es difícil cumplir con esta primera frase del verso 2, pues muchas veces la causa de nuestra tristeza o depresión es el pasar por una dificultad. Pero Santiago nos insta a sentirnos felices cuando pasemos por estas pruebas, pero ¿por qué?, el verso siguiente nos detalla una muy buena razón por el cual sentirnos felices. Santiago explica que existe una pequeña relación entre las dificultades que pasamos y nuestras llamadas “prueba de fe”. En medio de las dificultades, nuestra fe está siendo puesta a prueba. Algo pasa cuando nuestra fe se pone a prueba, o confiamos más en Dios o le negamos y confiamos en la suerte de este mundo, he aquí el meollo del asunto.

3: “Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades.” (TLA).

    Las dificultades son oportunidades que nos permiten acercarnos más a Dios de forma sincera y de corazón, pues sentimos que por nuestra propia cuenta no podemos superarlo, y es de esta forma como cada día debemos acercarnos a Dios, aún sin tener problemas, pero ¿cómo acercarse a Dios, si nunca pasamos por situaciones difíciles ni por problemas?, por eso Dios nos brinda la oportunidad de aprender a acercarnos a Él en medio de las dificultades, así cuando la superemos, al confiar plenamente en Dios, aprendemos cómo debemos acercarnos a Dios, con ese corazón dispuesto a buscar su ayuda y reconociendo que no podemos seguir sin su amor en nuestras vidas.

    Por eso, cuando nuestra fe es puesta a prueba, aprendemos a buscar más de Dios y a conocerle íntimamente, y así cuando vuelvan las dificultades, ya sabemos que debemos hacer ante eso, pues ya aprendimos a buscar a Dios, y no sólo durante los problemas sino antes de que vengan a nuestras vidas. Y eso hará que las dificultades se puedan soportar más fácilmente, con la ayuda de Dios, pues Él nos brinda una fuerza espiritual necesaria para que en medio de la tormenta exista una paz que sólo Dios nos puede dar, y entender que cada prueba es estar un paso más cerca de Dios.

4: “Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y puedan obedecer lo que se les ordene.” (TLA).

    Y termina diciendo que debemos soportar la prueba hasta el final, para ser mejores. Ese es el resultado de resistir y superar las pruebas que pasamos, pues nuestra confianza en Dios crece, y si entendemos la importancia de nuestra relación con Dios mediante las pruebas, entendemos mejor la voluntad de Dios en nuestra vida y así podemos obedecer a Dios.

    Toda prueba tiene una razón de ser, y la explicación usualmente viene después de ser superada. Es por ello que, mientras pasamos por las pruebas, no pareciera tener sentido la situación por la que estamos pasando, recuerda que a José le pasó lo mismo cuando fue vendido por sus hermanos, y terminó salvando al pueblo de Dios de la hambruna. Y así mismo nos puede suceder, quizás no para salvar una nación, pero si para salvar a nuestra familia, a nuestros amigos, incluso para salvar nuestra propia alma cuando resistimos hasta el final la prueba por la que estamos pasando.

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5: “Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios. Él se la da a todos en abundancia, sin echarles nada en cara.” (TLA).

    Un síntoma muy evidente de falta de sabiduría, es que no podemos, o nos cuesta mucho, relacionar aquello que leemos en la biblia, o lo que escuchamos un domingo del pastor, con nuestra vida diaria o con situaciones de nuestra vida, y se ve reflejado en una mala toma de decisiones que terminan por perjudicar nuestras vidas o la vida de otros. Santiago nos dice que si nos falta sabiduría debemos pedírsela a Dios. Pues cuando pedimos sabiduría a Dios, nuestra mente y corazón se abre para entender lo que debemos hacer ante cualquier situación, y si nuestra relación con Dios es constante, Él nos colocará ciertas situaciones en las que ejercitemos nuestra sabiduría.

    En la biblia existen muchos versos que nos enseñan a ser sabios, y en el libro de proverbios se encuentran la gran mayoría, y es un excelente comienzo para buscar sabiduría, pero nunca olvide que sólo Dios nos da la verdadera sabiduría, y cuando realmente le pedimos sabiduría, Él es experto derrochando sabiduría a aquel que de sincero corazón la pide. Una vez que le pide sabiduría a Dios, ya sea en una oración o en una súplica, es importante que esté atento, pues Dios puede usar cualquier cosa para enseñarlo a ser sabio, no sea terco y crea que usted solo puede adquirir la sabiduría, leyendo la biblia es un muy buen comienzo, pero léala con detalle y entendiendo cada verso o cada frase, pues la palabra de Dios se caracteriza por poseer una inmensa cantidad de sabiduría.

6: “Eso sí, debe pedirla con seguridad de que Dios se la dará. Porque los que dudan son como las olas del mar, que el viento lleva de un lado a otro.” (TLA).

    Cuando Santiago dice que pidamos con seguridad, se refiere a dos cosas. La primera, y la más evidente, es la convicción de que vamos a recibir la sabiduría que pedimos a Dios, y si dudamos pues de nada nos sirven horas de dudosa oración a Dios. Porque cuando no se está seguro de tener sabiduría, no leemos la biblia, porque pensamos que igual no la entenderemos, ni nos atrevemos a afrontar los problemas por pensar que no tenemos lo necesario para pasarlo, por eso Santiago dice que son como las olas del mar, pues ellos no deciden que van a hacer sino que es el mundo (el viendo) que los lleva de un lugar a otro sin ellos poder decidir.

    Lo segundo, de forma implícita, es el propósito de pedir la sabiduría, pues el simple de pedir sabiduría no es suficiente para nosotros, pero cuando sabemos que podemos usar la sabiduría con un propósito para la voluntad de Dios y para ayudar a quien necesite, consejo o ayuda, es ahí cuando realmente queremos tener sabiduría, y esas ganas de tenerlo nos motiva a estar seguros de que Dios nos dará sabiduría. Esta vida se trata de propósito, si usted quiere sabiduría para ayudar a quien lo necesite, tenga por seguro que Dios se lo dará, pero si lo quiere para ganar popularidad en su iglesia, las oraciones por esa petición están demás. Recuerda que todo aquel que quiera ser sabio, debe empezar por obedecer a Dios (prov. 1:7).

7-8: “La gente que no es confiable ni capaz de tomar buenas decisiones no recibirá nada del señor.”(TLA)

    Cuando empezamos a actuar con sabiduría, el reflejo más inmediato es la buena toma de decisiones, esto es muy importante, ya que la vida también se trata de decisiones, pues las decisiones buenas nos llevan en bendición, pero las consecuencias de las malas decisiones no son a veces muy graves. Si queremos recibir buenas cosas de Dios, debemos demostrarle que somos capaces de administrar la bendición que nos dará y que a pesar de lo que suceda, le seremos fieles, pues nuestra confianza no depende de la situación a nuestro alrededor, sino de la relación que se tiene con Él.

    Dios no nos da lo que pedimos muchas veces porque no estamos preparados para recibir tal bendición, quizás por nuestra mala toma de decisiones, aquello que tanto le pedimos a Dios se convierta en una maldición, por no confiar en Dios o por falta de sabiduría. En el libro de proverbios, en el capítulo 3, en los versos del 21 hasta el 26, detallan la importancia de aprender a tomar buenas decisiones, y concluye con “Dios siempre estará a tu lado y nada te hará caer”, esto es importante, ya que si nada nos hará caer, entonces estamos listos para recibir aquello que tanto deseamos y para el cual nos estamos preparando.

Hasta aquí la primera parte. Próximamente vendrá una segunda parte
de este mismo capítulo, continuando con la secuencia de los versos
mostrados. Santiago es un excelente libro para comenzar a estudiar
la biblia y conocer más sobre Dios y su voluntad.

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No Entiendo Lo Que Dios hace. Parte I.

Existe una forma en la que Dios trabaja muy peculiar y hasta muy común. ¿Te ha pasado que a veces te pasan ciertas cosas en tu vida cuando realmente no sabes por qué, pero luego mas adelante entiendes lo que pasó?, bueno exactamente así trabaja Dios muy frecuentemente, y tales obras son increíbles.

Y la increíble habilidad que tiene para usar a quienes no están preparados o no tienen tales habilidades para ciertas cosas y llevarlos a realizar grandes proezas, inclusive mucho mas allá de quienes si tienen esas habilidades, es una de las cosas más asombrosas que tiene Dios. Eso se ve demostrado a lo largo de todas las historias registradas en la biblia y mas aún de quienes hoy en día son grandes personas.

Te contaré la historia de un joven que tuvo la mirada en Dios más allá de sus situaciones en el transcurso de su vida. De hecho la vida de este joven marca el inicio de la historia de Israel. Si, es nada más y nada menos que José, hijo de Jacob. Y me gusta esta historia en particular por la cantidad de eventos que, para la primera vez que lo leí, no tenían sentido, es decir, primero la va mal por parte de su familia, después digamos que bien, para luego irle peor y así; hasta que al final, entiendo el porqué de tales situaciones.

Esta historia esta escrita en el libro de Génesis, de hecho es la última historia registrada en este libro, en los capítulos 37 hasta el 50. La historia de José, o como en varias versiones está escrito, José es vendido por sus hermanos. Ya empieza una increíble historia que marcará la vida, no sólo de quienes lo rodean, sino la vida también todo un pueblo.

Abre tu biblia o búscala por Internet ya que mientras lees este tema, leerás también esta historia. Lee: Génesis 37:1-4.

Quiero que a medida que leemos esta historia, tomemos en cuenta, estas palabras: “Actitud” y “Oportunidad”. Y lo refiero porque durante toda esta historia la actitud de este joven y  también la actitud de los que le rodean le permiten abrir y ver oportunidades, así como desgracias, pero luego todo esto más adelante le servirá de mucha ayuda. Recuerda que Dios brinda las oportunidades pero tu actitud te permite verlas y aprovecharlas o no verlas y perderlas.

Los sueños de José. (Génesis 37:5-12).

Cuando José le cuenta sus sueños a sus hermanos y a su padre, dos cosas suceden. Primero se molestan por eso y le tienen envidia, pero su padre reflexiona sobre ambos sueños, y segundo sus hermanos se van del lugar a cuidar las ovejas de Jacob en Siquem.

Aquí me detengo para reflexionar lo siguiente. Más adelante notarán que esas dos cosas son vitales para que la obra de Dios continúe, estas dos cosas son referentes a sus hermanos: 1) su envidia a José y 2) su ida del lugar a Siquem pero, ¿Por qué?, mas adelante verán.

José es vendido. (Génesis 37:13-36).

La obediencia de este joven es la razón por el cual Dios empieza a obrar en su vida, en la vida de otros y continuar con su infinita obra. Verás que el padre de este joven le dice que vaya a buscar a sus hermanos para saber como están, y él va obedeciendo a su padre. Si no hubiera obedecido a su padre, esta historia no se hubiese contado, y hubieran muerto, exactamente, Dios ya sabía todo lo que iba a pasar en ese lugar, es por ello que Él necesitaba a José, su actitud ante las situaciones de la vida era muy importante para Dios y se muestra más adelante en esta historia.

Cuando llega al donde estaban sus hermanos, la actitud de ellos pareciera que lo condenaran sin siquiera haber llegado a visitarlo. Otra vez la actitud de sus hermanos cambia esta historia, pero no para los planes de Dios. Antes había dicho que su envidia y su ida a Siquem fue una clave para la obra de Dios, ya que cuando José llega, lo lanzan a una cisterna vacía y pensaban matarlo, pero Rubén le salvó la vida en ese momento. Luego unos mercaderes pasaban por ese lugar, y sus hermanos deciden venderlo para no matarlo.

Piensa un momento esto. ¿Qué pasaría si sus hermanos no le tenían envidia?, ¿Qué pasaría si no se hubiesen ido a Siquem? Ahí notarás el porqué de tales sueños que, aunque pronto se cumplirían, llevó a que surgiera una envidia en sus hermanos y así lo llegaran a vender a unos mercaderes en vía hacia Egipto. Donde la historia se vuelve más interesante que hasta ahora.

José en Egipto. (Génesis 39:1-6).

A pesar de que ya no estaba con sus hermanos ni con su padre, este joven siguió con la mirada en Dios, lo que produjo en él una gracia para con los demás. En nuestras aflicciones, Dios siempre está con nosotros, así como estaba con José (Mas Jehová estaba con José, y fue varón prospero… v.2).

¿Recuerdas las palabras a tomar en cuenta?, exactamente es la actitud. La actitud de este joven hizo lo llevaran a altos puestos dentro de la casa de Potifar. Cuando Dios vio esa actitud en él, lo bendijo en gran manera haciendo que Potifar confiara en José. Pero todo esto sucedió porque demostró que era de confiar.

En nuestro caminar cristiano, nuestras actitudes interfieren con las bendiciones que Dios tiene para nosotros, pero Dios nunca se apartará de ti, el problema es que somos nosotros los que nos alejamos de Él. Pero si tu actitud es la correcta las bendiciones vendrán a nuestras vidas.

He leído estos versículos varias veces y no he podido notar algún gesto o indicio de queja o disguste por parte de José, aspectos que muchas personas, sobre todo en cristianos, hacen notar en las situaciones difíciles. Y digo sobre todo en cristianos, porque en tales situaciones tendemos a culpar a “Dios” por todo lo que nos pasa, y no nos detenemos a pensar la razón de tales situaciones o si es Dios mismo tratando de hablarnos o de curar alguna área en nuestra vida.

Si estamos en las manos de Dios, podemos bendecir a otros con nuestros actos o solamente por nuestra presencia en tal lugar, me gusta esta frase: “…Jehová bendijo la casa del Egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo. v.5”, porque cuando estamos cerca de Dios, el aroma de Dios permanece en nosotros y eso se hace notar en el lugar donde estamos. José entendía que fue vendido y que ahora le servía a Potifar, por lo tanto le debía obediencia, y yo no veo algún indicio de queja por tal condición, sino una actitud humilde, siendo eso precisamente lo que lo llevó a tal puesto.

Pero, ¿Era eso lo que Dios quería para José?, si ya haz leído antes esta historia, sabrás que no. Continuemos leyendo esta historia. Y es aquí donde pareciera que todo se va derrumbando en la vida de este joven, pero las cosas que Dios hace, para nosotros, no tiene sentido hasta que miramos hacia atrás y vemos todo lo que Dios ha hecho, como bien dijo Steve Jobs que Solo podemos unir los puntos mirando hacia atrás.

José en la Cárcel. (Génesis 39:7-23).

Que lamentable fueron estos sucesos para la vida de José, aun cuando permaneció firme en Dios, no cedió al pecado y fue íntegro en su caminar, pero por una falsa historia todo se viene abajo, y tan abajo que es enviado a la cárcel.

Podrías pensar que por permanecer íntegro fue llevado a la cárcel, ¿Y si se hubiera acostado con la esposa de Potifar?, pensarías que las cosas serían distintas y no estaría en la cárcel, y seguiría la confianza de Potifar en José, pues tendrías razón, pero su vida se atascaría en ese iluso final feliz y como bien dije, los planes de Dios son mas grandes que nosotros mismos. Y a Dios no le servía que viviera bien en esa casa, porque Dios lo quería para cosas grandes, era el momento donde José iba a brillar y tendría un gran título en Egipto.

Seguir la voz de Dios no es fácil, y cuando él te quiere llevar a altos puestos, tienes que pasar por procesos que te forman para obtener con firmeza ese lugar o bendición. Así que una vez más, la actitud de José lo llevó a la cárcel, y no quiero decir que su actitud lo condenó, porque si haz leído la historia antes, en la cárcel suceden unas cosas que le ayudarían en su vida dándole grandes bendiciones.

Hasta ahora las cosas que Dios ha hecho no tienen sentido, porque lo venden a unos mercaderes, luego se gana la confianza de su amo, para luego ir a la cárcel por una falsa historia. ¿Qué está pasando?, pues es Dios que está obrando.

Pero aun con todo esto que le estaba pasando Dios no lo abandona, sino que tiene misericordia por José y le otorga gracia ante los ojos del jefe de la cárcel. Otra vez la actitud de José junto con la confianza que José tenía en Dios es lo que le permite sobrellevar esta situación difícil. Y repito, no se escribe dato alguno sobre alguna queja o molestia sobre lo que le estaba pasando en ese momento, sino que “… Jehová estaba con él, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba. v. 23.

Piensa en esto…

Lo que más resalta en todo esto es que Dios no abandona a sus hijos. Él está ahí lo sientas o no sientas, pero lo puedes sentir si le pides de todo corazón que se haga sentir en tu vida, pero aún en las peores situaciones Dios está presente en tu vida y te ayuda, brindándote las herramientas necesarias para superar todos los problemas.

Lo segundo que resalta es la actitud de un joven que ha tenido la mirada fija en Dios a pesar de todo lo que ha pasado. Algo que debemos recordar siempre es que nuestra actitud nos permite ver las oportunidades que se nos presentan en la vida, y no pienses que ya no tienes más oportunidad en esta vida. Un sabio me dijo que la vida misma es un sinfín de oportunidades, sólo que unas con más beneficios que otras.

Nunca se te olvide que Dios te acompaña siempre, y nunca te va a dejar a la deriva o sin recursos para salir, el problema es que nuestra actitud no nos permite ver que es Dios el que está obrando en nuestra vida.

Recuerda leer la segunda parte de esta historia y como termina, ya que las cosas que vienen son mucho mas impresionantes que las situaciones que ha vivido…

La Vida se trata de Tu Actitud

“Por eso me dio miedo, y escondí el dinero bajo tierra. Aquí le devuelvo exactamente sus mil monedas(talento).”

Mateo 25:25 (Biblia TLA)

En una ocasión Jesús estaba predicándoles a sus discípulos, y les contaba una parábola sobre los talentos(dinero). Esta historia está registrada en el evangelio según Mateo, capítulo 25 y abarca los versículos 14 hasta el 30. Si no lo quieres leer, te contaré el resumen de tal historia.

Un hombre decidió salir de viaje y encargó su dinero a 3 empleados. Él conocía muy bien sus capacidades y por eso a uno le dio 5mil monedas, a otro 2mil monedas y al tercero le dio mil monedas, luego se fue de viaje. Al cabo de un tiempo volvió para arreglar cuentas con sus empleados. Al primero que tenía 5mil logró conseguir 5mil más y el hombre lo felicitó y le dijo que se podía confiar en él. Al otro que tenía 2mil logró conseguir 2mil adicional, y le dijo lo mismo que al primero. Pero cuando fue al tercer empleado, este le dijo que tuvo miedo por lo exigente que era el hombre así que escondió su dinero y que se lo daba de vuelta. El señor enojado, lo amonesta y lo desecha.

Tanto el hombre como el tercer siervo se conocían muy bien, el hombre conocía las capacidades del siervo para hacer la encomienda y el siervo conocía el carácter del hombre, ¿entonces que pasó?. La actitud que decidió tomar en ese momento condenó sus acciones en lugar de enfocar sus acciones.

Dios trabaja con nosotros en función a nuestras aptitudes(habilidades), y el realmente nos conoce de tal forma que sabe hasta que punto nuestras habilidades no pueden llegar o puede hacer falta mejorarlas luego. Pero queda de nuestra parte trabajar nuestra “actitud” ante las situaciones adversas o ventajosas.

Al igual como ese hombre conocía a cada uno de sus siervos, Dios también conoce a cada uno de sus hijos. Entonces muchas veces nuestro problema no es la nuestra aptitud sino nuestra actitud ante las situaciones.

Entonces, ¿Que es la actitud?, ¿como funciona la actitud? y ¿que debo saber sobre la actitud?. Según el diccionario, la actitud está definida como la forma de pensar de un individuo y el comportamiento que emplea para hacer las cosas. Entre otras definiciones que pueden aclarar mejor este concepto están la de R. Jeffress: “La actitud es nuestra respuesta emocional y mental a las circunstancias de la vida”; según W.I. Thomas y F. Znaniecki: “Es la tendencia del individuo a reaccionar, ya sea positiva o negativamente, a cierto valor social”; también según Jack H. Curtis: “Las actitudes son predisposiciones a obrar, percibir, pensar y sentir en relación a los objetos y personas”; y para finalizar, según John C. Maxwell: “La actitud es un sentimiento interior expresado en la conducta”.

Ahora bien, podemos establecer que la actitud está constituida por pensamientos y emociones:

  • Las emociones juegan un papel importante, ya que representa una fuerza impulsora de la actitud.
  • El pensamiento juega un papel importante. Es el encargado de conducir las emociones en una dirección determinada. Es el que “debe” que marca una guía y controla las emociones.

La combinación correcta de ambos factores en la actitud es fundamental para poder ver las cosas de una manera ventajosa. En la vida cristiana, dejamos que muchas veces las emociones tomen el lugar del pensamiento, por lo que solo tendríamos una fuerza para hacer las cosas por Dios pero sin saber que haríamos o para que lo haremos. Es ahí donde adoramos a un Dios que no conocemos, pero lo hacemos sólo porque me emociono al ver a mis amigos o a la familia hacerlo. Pero cuando damos el lugar que merece los pensamientos ahí comprendemos que debemos hacer primero y nos enfocamos en las cosas de Dios y no es las emociones.

“Debemos aprender a usar nuestras emociones para pensar y no a pensar con nuestras emociones.”

Cuando Dios dice que lo amemos con todo el corazón se refiere a esa emoción hacia él, pero también dice: con toda tu mente, lo que quiere decir que tengamos convicción y conocimiento de su plenitud y gloria. Debemos relacionar adecuadamente nuestro corazón  nuestra mente para amar a Dios con emoción y con conocimiento. Es muy difícil enfocar nuestra fe en un dios que no conocemos, pero cuando usamos nuestros pensamientos en Dios y lo conocemos a través de Jesucristo, entonces podemos colocar nuestra fe en un Dios que todo lo puede, lleno de misericordia y el único que nos puede salvar.

Entonces, ¿que debo saber para manejar mis pensamientos a Dios?. El pensamiento está estructurado por dos factores que podemos manejar con más facilidad, estos son el enfoque y el prejuicio.

  • El prejuicio consiste en criticar de forma positiva o negativa una situación o una persona sin tener suficientes elementos previos. En el campo de la psicología, es el modo en el que “vemos la realidad.”
  • El enfoque es el que guía nuestro pensamiento, ya que se encarga de darle un sentido y dirección.

El prejuicio crea límites en nuestra vida, en cambio el enfoque crea un camino a seguir, entonces todos nuestros pensamientos se van guiando por ese enfoque. Si dejas que tus prejuicios dominen tu forma de pesar, simplemente evitarás situaciones, personas, pensamientos, etc. y nunca llegarás a un punto fijo para tus ideas y pensamientos. En cambio si tienes un enfoque, te darás cuenta que muchas de las cosas que hacías o haces no mejoran o afecta tu enfoque y entonces lo desecharás. El tener prejuicios son una amenaza aún mayor cuando somos ignorantes de tal situación, persona, etc. ya que el desconocimiento de tal cosa afecta en gran manera nuestros prejuicios.

“De nada te sirve estar huyendo por tener prejuicios, pero sacarás mucho provecho en tu vida si te propones mentas y te enfocas en ellas.”

En la vida cristiana, no deberías tener prejuicios sobre tu iglesia, familia, amigos, líderes, pastores, etc. en lugar de ello, es mejor que pongas un enfoque hacia un mejor futuro para tu iglesia, familia, amigos, líderes, pastores, etc. Una oración con prejuicios solo hará que te canses, te distraigas e incluso que te desanimes, pero una oración enfocada en una respuesta por parte de Dios desarrolla una fe que va creciendo cada vez mas. Con una predicación con prejuicios, solo hablarás mal de otros, desconfiarás de ti mismo y puede que dudes del poder de Dios, en cambio cuando enfocamos una predica en una enseñanza a quienes lo necesitan, es seguro que esa semilla llegará a tales personas.

El problema del tercer siervo no fue su aptitud, sino su forma de ver las cosas, el enfoque que tenía de su realidad, los conocimientos que tenía o carecía, sus emociones, sus pensamientos, etc. En fin, su problema era su actitud. En el momento que pensó: “me dio miedo, y…”. Vemos que se basó en sus emociones y no supo aprovechar o cambiar ese miedo para su provecho. Pero luego de haber dicho eso, fue que hizo algo, pero condenó sus acciones por esa emoción.