V.a.V. Santiago. Cap: 1 (I Parte)

Capítulo 1. I Parte. (Versos: 1 – 8).

La confianza en Dios

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1: “Yo, Santiago, estoy al servicio de Dios, y del Señor Jesucristo, y les envío un saludo a los cristianos que viven en todo el mundo.” (TLA).

    En el libro de Santiago, se escriben temas para todo el mundo, así como la salutación lo indica. Estos temas parecieran mostrar una preocupación por la situación espiritual del creyente y lo insta a reconocer sus errores y a mejorar, exhortándolos y enseñándoles cómo deben hacer las cosas. La forma de hablar en esta epístola, es mostrar el pecado que se está cometiendo, y como cambiar eso para bien, y así cumplir la voluntad de Dios. También aparecen consejos muy útiles tanto en aquella época como hoy en día, y es por ello que esta carta es excelente para aprender más sobre nosotros mismos y sobre nuestra relación ante los demás y con Dios.

2: “Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades.”(TLA).

    Es difícil cumplir con esta primera frase del verso 2, pues muchas veces la causa de nuestra tristeza o depresión es el pasar por una dificultad. Pero Santiago nos insta a sentirnos felices cuando pasemos por estas pruebas, pero ¿por qué?, el verso siguiente nos detalla una muy buena razón por el cual sentirnos felices. Santiago explica que existe una pequeña relación entre las dificultades que pasamos y nuestras llamadas “prueba de fe”. En medio de las dificultades, nuestra fe está siendo puesta a prueba. Algo pasa cuando nuestra fe se pone a prueba, o confiamos más en Dios o le negamos y confiamos en la suerte de este mundo, he aquí el meollo del asunto.

3: “Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades.” (TLA).

    Las dificultades son oportunidades que nos permiten acercarnos más a Dios de forma sincera y de corazón, pues sentimos que por nuestra propia cuenta no podemos superarlo, y es de esta forma como cada día debemos acercarnos a Dios, aún sin tener problemas, pero ¿cómo acercarse a Dios, si nunca pasamos por situaciones difíciles ni por problemas?, por eso Dios nos brinda la oportunidad de aprender a acercarnos a Él en medio de las dificultades, así cuando la superemos, al confiar plenamente en Dios, aprendemos cómo debemos acercarnos a Dios, con ese corazón dispuesto a buscar su ayuda y reconociendo que no podemos seguir sin su amor en nuestras vidas.

    Por eso, cuando nuestra fe es puesta a prueba, aprendemos a buscar más de Dios y a conocerle íntimamente, y así cuando vuelvan las dificultades, ya sabemos que debemos hacer ante eso, pues ya aprendimos a buscar a Dios, y no sólo durante los problemas sino antes de que vengan a nuestras vidas. Y eso hará que las dificultades se puedan soportar más fácilmente, con la ayuda de Dios, pues Él nos brinda una fuerza espiritual necesaria para que en medio de la tormenta exista una paz que sólo Dios nos puede dar, y entender que cada prueba es estar un paso más cerca de Dios.

4: “Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y puedan obedecer lo que se les ordene.” (TLA).

    Y termina diciendo que debemos soportar la prueba hasta el final, para ser mejores. Ese es el resultado de resistir y superar las pruebas que pasamos, pues nuestra confianza en Dios crece, y si entendemos la importancia de nuestra relación con Dios mediante las pruebas, entendemos mejor la voluntad de Dios en nuestra vida y así podemos obedecer a Dios.

    Toda prueba tiene una razón de ser, y la explicación usualmente viene después de ser superada. Es por ello que, mientras pasamos por las pruebas, no pareciera tener sentido la situación por la que estamos pasando, recuerda que a José le pasó lo mismo cuando fue vendido por sus hermanos, y terminó salvando al pueblo de Dios de la hambruna. Y así mismo nos puede suceder, quizás no para salvar una nación, pero si para salvar a nuestra familia, a nuestros amigos, incluso para salvar nuestra propia alma cuando resistimos hasta el final la prueba por la que estamos pasando.

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5: “Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios. Él se la da a todos en abundancia, sin echarles nada en cara.” (TLA).

    Un síntoma muy evidente de falta de sabiduría, es que no podemos, o nos cuesta mucho, relacionar aquello que leemos en la biblia, o lo que escuchamos un domingo del pastor, con nuestra vida diaria o con situaciones de nuestra vida, y se ve reflejado en una mala toma de decisiones que terminan por perjudicar nuestras vidas o la vida de otros. Santiago nos dice que si nos falta sabiduría debemos pedírsela a Dios. Pues cuando pedimos sabiduría a Dios, nuestra mente y corazón se abre para entender lo que debemos hacer ante cualquier situación, y si nuestra relación con Dios es constante, Él nos colocará ciertas situaciones en las que ejercitemos nuestra sabiduría.

    En la biblia existen muchos versos que nos enseñan a ser sabios, y en el libro de proverbios se encuentran la gran mayoría, y es un excelente comienzo para buscar sabiduría, pero nunca olvide que sólo Dios nos da la verdadera sabiduría, y cuando realmente le pedimos sabiduría, Él es experto derrochando sabiduría a aquel que de sincero corazón la pide. Una vez que le pide sabiduría a Dios, ya sea en una oración o en una súplica, es importante que esté atento, pues Dios puede usar cualquier cosa para enseñarlo a ser sabio, no sea terco y crea que usted solo puede adquirir la sabiduría, leyendo la biblia es un muy buen comienzo, pero léala con detalle y entendiendo cada verso o cada frase, pues la palabra de Dios se caracteriza por poseer una inmensa cantidad de sabiduría.

6: “Eso sí, debe pedirla con seguridad de que Dios se la dará. Porque los que dudan son como las olas del mar, que el viento lleva de un lado a otro.” (TLA).

    Cuando Santiago dice que pidamos con seguridad, se refiere a dos cosas. La primera, y la más evidente, es la convicción de que vamos a recibir la sabiduría que pedimos a Dios, y si dudamos pues de nada nos sirven horas de dudosa oración a Dios. Porque cuando no se está seguro de tener sabiduría, no leemos la biblia, porque pensamos que igual no la entenderemos, ni nos atrevemos a afrontar los problemas por pensar que no tenemos lo necesario para pasarlo, por eso Santiago dice que son como las olas del mar, pues ellos no deciden que van a hacer sino que es el mundo (el viendo) que los lleva de un lugar a otro sin ellos poder decidir.

    Lo segundo, de forma implícita, es el propósito de pedir la sabiduría, pues el simple de pedir sabiduría no es suficiente para nosotros, pero cuando sabemos que podemos usar la sabiduría con un propósito para la voluntad de Dios y para ayudar a quien necesite, consejo o ayuda, es ahí cuando realmente queremos tener sabiduría, y esas ganas de tenerlo nos motiva a estar seguros de que Dios nos dará sabiduría. Esta vida se trata de propósito, si usted quiere sabiduría para ayudar a quien lo necesite, tenga por seguro que Dios se lo dará, pero si lo quiere para ganar popularidad en su iglesia, las oraciones por esa petición están demás. Recuerda que todo aquel que quiera ser sabio, debe empezar por obedecer a Dios (prov. 1:7).

7-8: “La gente que no es confiable ni capaz de tomar buenas decisiones no recibirá nada del señor.”(TLA)

    Cuando empezamos a actuar con sabiduría, el reflejo más inmediato es la buena toma de decisiones, esto es muy importante, ya que la vida también se trata de decisiones, pues las decisiones buenas nos llevan en bendición, pero las consecuencias de las malas decisiones no son a veces muy graves. Si queremos recibir buenas cosas de Dios, debemos demostrarle que somos capaces de administrar la bendición que nos dará y que a pesar de lo que suceda, le seremos fieles, pues nuestra confianza no depende de la situación a nuestro alrededor, sino de la relación que se tiene con Él.

    Dios no nos da lo que pedimos muchas veces porque no estamos preparados para recibir tal bendición, quizás por nuestra mala toma de decisiones, aquello que tanto le pedimos a Dios se convierta en una maldición, por no confiar en Dios o por falta de sabiduría. En el libro de proverbios, en el capítulo 3, en los versos del 21 hasta el 26, detallan la importancia de aprender a tomar buenas decisiones, y concluye con “Dios siempre estará a tu lado y nada te hará caer”, esto es importante, ya que si nada nos hará caer, entonces estamos listos para recibir aquello que tanto deseamos y para el cual nos estamos preparando.

Hasta aquí la primera parte. Próximamente vendrá una segunda parte
de este mismo capítulo, continuando con la secuencia de los versos
mostrados. Santiago es un excelente libro para comenzar a estudiar
la biblia y conocer más sobre Dios y su voluntad.

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Una Mirada Al Horizonte…

Hace pocos días estuve leyendo el Salmo 73, y me gustaría compartirlo con ustedes, y como Dios nos habla. Este es una expresión de angustia, y se podría decir de impotencia, al ver como otras personas les va mejor que a uno mismo. Con muchos de estos versículos te vas a identificar porque es una reacción natural de un cristiano cuando esta en medio de injusticias, pero hay un mensaje detrás de todo esto que muchas personas han comprendido, sean cristianas o no. He aquí el Salmo 73 de la biblia Traducida al Lenguaje Actual (TLA):

Himno de Asaf.

” 1 Dios es muy bueno con Israel
y con la gente sincera.
2 Yo estuve a punto de pecar;
poco me faltó para caer,
3 pues me llené de envidia
al ver cómo progresan
los orgullosos y los malvados.
4 ¡Tan llenos están de salud
que no les preocupa nada!
5 No tienen los problemas de todos;
no sufren como los demás.
6 Se adornan con su orgullo
y exhiben su violencia.
7 ¡Tan gordos están
que los ojos se les saltan!
¡En la cara se les ven
sus malos pensamientos!
8 Hablan mal de la gente;
¡de todo el mundo se burlan!
Tan grande es su orgullo
que sólo hablan de violencia.
9 Con sus palabras ofenden
a Dios y a todo el mundo.
10 ¡Pero hay gente que los consulta
y cree todo lo que dicen!
11 Piensan que el Dios altísimo
no lo sabe ni llegará a saberlo.
12 ¡Así son los malvados!
¡No se preocupan de nada,
y cada vez son más ricos!

13 ¡De nada me sirvió hacer el bien
y evitar los malos pensamientos!
14 ¡Esos malvados
me golpean a todas horas!
¡En cuanto amanece me castigan!
15 Si hubiera pensado como los malvados,
habría traicionado al pueblo de Dios.
16 Traté de entender esto,
pero me resultó muy difícil.
17 Entonces fui al santuario de Dios,
y fue allí donde entendí
cómo terminarán los malvados:
18 Dios los ha puesto en peligro,
y van hacia su propia desgracia.
19 En un abrir y cerrar de ojos
terminarán por ser destruidos;
el terror acabará con ellos.
20 Cuando Dios entre en acción,
hará que sean olvidados
como se olvida una pesadilla.

21 Dios mío,
yo estuve muy afligido;
me sentí muy amargado.
22 He sido muy testarudo;
me he portado mal contigo:
¡me he portado como una bestia!
23 A pesar de todo,
siempre he estado contigo;
tu poder me mantiene con vida,
24 y tus consejos me dirigen;
cuando este mundo llegue a su fin,
me recibirás con grandes honores.
25 ¿A quién tengo en el cielo?
¡A nadie más que a ti!
Contigo a mi lado,
nada me falta en este mundo.
26 Ya casi no tengo fuerzas,
pero a ti siempre te tendré;
¡mi única fuerza eres tú!
27 Los que se apartan de ti
acabarán por ser destruidos;
los que no te sean fieles
acabarán perdiendo la vida.
28 Pero yo estaré cerca de ti,
que es lo que más me gusta.
Tú eres mi Dios y mi dueño,
en ti encuentro protección;
¡por eso quiero contar
todo lo que has hecho!”

(Salmo 73)

En algún momento de nuestras vida hemos dicho algo muy parecido a algún versículo de este Salmo (admiro a quienes no les ha tocado decir esto), pero existe una razón por la cual muchas de aquellas personas han llegado a tener mucho y nosotros hemos llegado a quedarnos atrás.

Como ser humano, la vida prospera de otros poco a poco se vuelve envidia a nuestros ojos, al ver como ellos pueden avanzar y nosotros quedarnos atrás. Esto lo vemos en la vida de grandes personas de las cuales se habla por la televisión, radio, Internet, periódicos, etc. En el aspecto cristiano pasa o mismo, ya sea con el mismo tipo de personas o con pastores, líderes, evangelistas, predicadores, etc. y llegamos a creer que Dios tiene un aprecio “especial” a aquella personas y a nosotros nos tiene olvidado, pero no es así.

Muchas veces se nos olvida el “esfuerzo, la paciencia y la dedicación” que han tenido aquellas personas para lograr lo que hoy en día tienen. No se preocupaban por la situación de los demás sino por cómo iban a lograr su meta.

“Dejaríamos de pensar en otras personas si supiéramos la poca cantidad de veces que ellas piensan en nosotros…”

¿Queremos las cosas fáciles? ¿A que precio?. Que seamos cristianos no significa que somos intocables por las tentaciones, sino que discernimos cual es esa tentación. La tentación mas obvia es cuando queremos el camino fácil para lograr nuestra meta. Y Dios ve esas cosas.

Pensemos un rato esta situación. ¿Que pasaría si Dios nos concede todo lo que queremos ahora mismo y sin preguntar? ¿Todas las cosas en cualquier momento de nuestras vidas? – Si Dios nos concediese “todo” lo que queremos tendríamos una caja de regalos para nosotros mismos en lugar de un Dios todopoderoso. Es entonces donde cosas realmente malas nos estarían pasando, porque nunca estuvimos preparados para recibir tales “bendiciones”.

La razón principal por la cual otras personas reciben “bendiciones” y nosotros aún no, es porque no estamos preparados para recibirlas, y ¿Cómo sabes tu que no estas listo(a)?, muy simple, cuando aún sigues quejándote por tu situación y cuando hablas mal de aquellas que han progresado.

Los Sufrimientos

Este es un aspecto de nuestras vidas que siempre está, y estará, presente. Dios nos bendice de diversas formas, pero existe una en especial por la cual, por desgracia, aprendemos mejor que es por la vía del sufrimiento. No es que esa sea la vía para aprender mejor, sino que nuestra forma de ver el mundo limita nuestra capacidad de aprender por medio de otras vía, por ejemplo el escuchar consejos o el aprender por medio de las experiencias de otras personas.

Pero Pablo conoce muy bien que es sufrir por aquello que amas. Y en una de sus cartas a la iglesia en Roma, explica las bendiciones del sufrimiento. En Romanos 5:3-5 (TLA) nos enseña porque debemos gozarnos en la tribulaciones (sufrimientos): “Pero también nos alegra tener que sufrir, porque sabemos que así aprenderemos a soportar el sufrimiento. Y si aprendemos a soportarlo, seremos aprobados por Dios. Y si él nos aprueba, podremos estar seguros de nuestra salvación. De eso estamos seguros: Dios cumplirá su promesa, porque él nos ha llenado el corazón con su amor, por medio del Espíritu Santo que nos ha dado.” Me llamó la atención cuando Dice: “…Y si aprendemos a soportarlo seremos aprobados por Dios…” Otra versión dice que nos dará firmeza para soportar.

Cuando nuestra situación con respecto a lo que sea cambia, nuestra visión de las cosas también cambia, dando una nueva óptica de las cosas. Entonces aprender de las tribulaciones de la forma correcta nos da la seguridad de estar bajo la salvación de Dios.

Volviendo al tema…

Pero aún no hemos respondido la pregunta central de todo este tema, el cual quiero compartir con ustedes. ¿Que tienen aquellas personas con éxito que yo no?

“Aquellas personas tienen un enfoque, tienen una meta, tienen una razón por el cual luchar… Tienen una mirada al horizonte.”

 Quiero que te aprendas esa última frase porque estoy seguro que te traerá muchas bendiciones. El tener la mirada en el horizonte tienen un significado mas allá del literal.

“Mirar al horizonte” es tener una visión mucho mas allá de lo que piensas hacer en las próximas semanas. Cuando me refiero a mirar el horizonte es mirar hacia donde vas y no que vas a pisar. Muchas personas pasan toda su vida tratando de evitar caer en cualquier aspecto de su caminar, ya sea financiero, familiar, espiritual, personal, etc. y no saben a donde ir.

Si yo estuviese en un cuarto y quisiera salir de él, ¿Que es lo primero que buscamos?, la puerta para salir, pero muchas personas buscan los lugares donde no pueden salir para después alejarse, empiezan viendo las paredes, el piso y el techo para evitar acercase, en lugar de buscar la puerta. Luego de conseguir la puerta ¿que hago?, pues sencillamente caminar “hacia” la puerta, pues muchas personas lo que hacen es evitar las paredes, las esquinas, miran al techo a ver que pueden ver, o el piso para no caer, y no tienen una dirección.

Pues así sucede en el ámbito personal, muchas personas evitan las peores cosas de sus vidas para no sentirse mal y no buscan las metas para sí y terminan quedándose atrás.

Una persona que no tienen definido un “propósito” o una “meta” para su vida, tiende a huir de las cosas que cree que no son beneficiosas para si mismo, evitando caer; pero no tienen una dirección y generalmente huyen hacia algún sitio donde mas tarde volverán a huir.

“En cambio una persona con un enfoque en su vida, no se preocupa por donde va a caer sino donde pisar para llegar a su destino…”

Piensa en esto…

Ahora bien, el horizonte tiene una cualidad muy cómica y es la columna principal de este tema; y es que no importa donde te encuentres, el horizonte nunca termina, por más que avances o corras, seguirá a lo lejos. Cuando uso como metáfora “el horizonte” y el “mirar el horizonte” me refiero a mirar hasta donde tu visión te permita llegar. Cuando estamos en un campo lo primero que miramos es hasta donde llega ese campo y por consecuente miramos el horizonte.

No se si te ha pasado, pero cuando yo salgo de viaje y voy por una carretera muy larga, miro el horizonte y casi siempre esta un árbol. Si, un árbol muy lejano, y si sé que me dirijo hacia allá noto que cuando alcanzo a ese árbol el horizonte sigue allá a lo lejos. Bueno, así también ocurre en nuestras vidas, cuando nos proponemos algo a lo lejos, se nos olvida que después  de obtenerlo aún sigue la vida. Por ejemplo, cuando estudiamos en la universidad nuestro objetivo es graduarnos, error, porque una vez que te gradúas, ¿que vas a hacer?, es muy fácil decir, – busco un trabajo -, pero realmente no tenemos idea de que vamos a hacer.

Otra vez me refiero a mirar el horizonte, es ver mas allá de tus metas, ¿Qué vas a hacer una vez que cumplas esas metas?, cuando tienen una mirada en el horizonte, empezarás a planificarte mucho mas allá de graduarte, realizar un trabajo, ganar dinero, comprar cosas, vender cosas, tener una familia, hijos, enseñar, aprender, etc., y verás que muchas cosas en realidad no marcan la diferencia o no dejan un legado para las futuras generaciones.

Es por ello que empezarás a dejar una huella para que otro las siga y verás que la vida no se trata de complacerse a si mismo, sino que hay otros que necesitan de un consejo, un abrazo, unas palabras… necesitan de Dios.

Un Joven Llamado Elihú

Diferencia entre lo que decimos y lo que hacemos

Entre las tantas cosas que podemos hacer como humanos, están dos que son las que afectan a los demás. Estás son lo que decimos y lo que hacemos, que independientemente si están relacionadas o no, pueden afectar la vida de otros en poca o gran manera. Lo que hacemos en nuestras vidas muestra nuestra capacidad, es decir, aquello que podemos hacer o estamos dispuestos a hacer. El regalar, crear, destruir, cambiar, etc. son cosas que afectan físicamente nuestro entorno pero carecemos de la capacidad de saber el motivo o la razón de tales actos.

En cambio, aquello que decimos refleja lo que somos por dentro, hablo de nuestra integridad, moral, espiritualidad, santidad, comunión con Dios, pecados, etc. y todo eso solamente por nuestra forma de hablar y de expresarnos. Lo que decimos vendría siendo como una ventana en nuestra alma, y así es como podemos conocer mejor a una persona. A demás, las cosas que decimos pueden tener mas impacto social que las que podemos hacer. Como dice un viejo refrán: “Si le das un pez a un hombre, comerá por un día; pero si le enseñas a pescar, comerá para toda su vida”. Entonces si queremos llevar sabiduría, solo necesitamos decirlo, ya sea de forma oral o escrita.

Participación de Elihú

Un joven llamado Elihú aparece en medio de una discusión entre Job y sus 3 amigos, sobre su difícil situación económica, familiar, social, espiritual y con problemas de salud. Job afirmaba ser inocente acusando a Dios de injusto por sus males y sus amigos trataban de explicarle porqué pasaba tales sufrimientos. Cuando los tres amigos de Job se cansaron de hablar con él, ya que ninguno consiguió aclararle lo que pasada, interviene un joven con una participación increíblemente efectiva, concisa y precisa hacia Job y sus amigos.

Esta participación es una de las más increíbles conversaciones que se encuentran en toda la biblia, y personalmente me siento muy identificado con ello, ya que muestra la firmeza, sabiduría, paciencia, humildad, enfoque, etc. de un joven creyente. No es lo que hace, sino lo que dice, que muestra ciertas actitudes que merecen admiración y que son propias de todo un joven creyente.

Esta conversación entre Elihú y Job, está escrita en el libro de Job, empezando por el capitulo 32 hasta el capitulo 37. La forma de escritura de aquellos tiempos comparada con la de hoy en día es un poco difícil de comprender con claridad, así te recomiendo que leas estos capítulos usando una biblia traducida al lenguaje actual (TLA), la puedes conseguir por Internet, y una vez que termines de leerlo continuamos con este artículo.

A medida que desglosemos esta conversación notaremos ciertos aspectos de la vida de este joven, empezando de la siguiente manera:

Respeto

“No me sentía muy seguro de decir lo que pienso porque soy muy joven y ustedes son mayores de edad. Me pareció que era mejor dejar que hablara la experiencia, y que la gente de más edad se luciera con su sabiduría.”

(Job 32:6-7) “Biblia TLA”

Este joven, reconoce la sabiduría de otros y por tanto respetaba la opinión de aquellas personas que dicen ser sabios. Con esta frase vemos como el respeto a los demás es esencial para la vida de un cristiano. No escatimó su condición de ser joven como prejuicio de poca sabiduría cuando dice en los versículos 8-9: “Sin embargo, no depende de la edad entender lo que es justo; no son los muchos años los que dan sabiduría.(TLA)”. A veces creemos que mientras más edad mayor sabiduría, y aunque es cierto, la edad no es un requisito para ser sabio. El tener más edad es evidencia de mayor experiencia y no de mayor sabiduría.

– Paciencia

“Mientras ustedes hablaban y buscaban las mejores palabras, yo me propuse esperar y escuchar lo que tenían que decir. “

(Job 32:11) “Biblia TLA”

Las palabras claves en este versículo yacen en que Elihú “esperó y escuchó” lo que ellos tenían que decir. Muchas veces nos equivocamos a creer que mientras más hablemos, mayor conocimiento tenemos, por lo tanto tenemos la razón. Se puede aprender mucho de personas que hablan poco y muy poco de aquellas que les gusta hablar por hablar.

– Enfoque y Concentración

“Les presté toda mi atención. Pero ninguno de ustedes ha sabido responder a las explicaciones de Job.”

(Job 32:12) “Biblia TLA”

De nada sirve hablar mucho sobre un tema si realmente no puedes explicarte. Una frase que escuché hace mucho tiempo dice: “Si vas a predicar piensa como Twitter, si no lo puedes decir en pocas palabras, ni lo intentes en muchas”. De todo lo que hablaron este joven supo que ninguno respondió a las explicaciones de Job, porque les estaba prestando toda su atención y supo llevar un hilo de coherencia en tales conversaciones. No es lo mismo oír que escuchar. Todo lo que nos llega al oído, lo definimos como aquello que oímos, pero aquello en lo que nos enfocamos y entendemos es aquello que escuchamos. Es decir que Elihú no estaba pasando por ahí y los oyó como cuando escuchas un río a la distancia, este joven escuchó y preparó lo que tenía que decir.

– Humildad

“No voy a tomar partido ni a favorecer a nadie, pues no me gustan los halagos; si así lo hiciera, Dios me castigaría.”

(Job 32:21-22) “Biblia TLA”

“A los ojos de Dios, tú y yo somos iguales; estamos hechos de barro. Así que no te alarmes, pues no soy mejor que tú”

(Job 33:6-7) “Biblia TLA”

Este aspecto es vital para toda persona en su vida personal. Porque tengas la razón no te convierte en alguien mayor que los demás. No somos mejores que otros, solo hacemos cosas distintas a ellos, pero todos somos iguales y al polvo volvemos en nuestra muerte, seas rico o pobre, sabio o necio. La humildad permite que crezcas y el orgullo lo impide.

– Sinceridad

“Cada una de mis palabras nace de un corazón sincero”

(Job 33:3) “Biblia TLA”

Según el diccionario, la sinceridad es la cualidad de la persona que dice la “verdad”. De nada sirve convencer a otros de tu punto de vista si dices mentiras. Este joven exhorta a Job mediante la verdad, y para tener la verdad debes tener conocimientos de esta.

– Argumento y Conocimiento

“Si puedes responderme, estoy listo para discutir”

(Job 33:5) “Biblia TLA”

Aun cuando sabía que Job era una persona sabia, este joven conocía muy bien a Dios y no importa lo que él dijera, él estaba listo para confrontar y aprender. Si queremos cambiar la forma de pensar de otros, debemos prepararnos con conocimientos y argumentos válidos para enseñar y aprender, no te limites solo porque hables con gente mayor, el principio de la sabiduría es el temor a Dios. Pero ten la humildad de aceptar que te enseñen, este joven estaba dispuesto a exhortarlo pero también a aprender de Job.

– Sabiduría

“Pero si tienes algo que decir, no te quedes con las ganas; me gustaría saber que eres inocente. Si no tienes nada que decir, escúchame en silencio; yo te enseñaré a ser sabio.”

(Job 33:32-33) “Biblia TLA”

Una frase vino a mi mente cuando leí estos versículos: “¿Cuando una persona deja de ser sabio? – Cuando cree que es lo suficientemente sabio como dejar de aprender. La frase: “me gustaría saber que eres inocente…” demuestra como aún con tener la razón no estamos exentos de equivocarnos. La sabiduría es tanto lo que tienes como lo puedes llegar a aprender. Para aquellos que creen que no pueden enseñar a gente mayor en su iglesia, les recuerdo que Elihú le enseñó ser sabio a Job.

– Determinación

“A ustedes, los sabios, y a ustedes, los inteligentes, les ruego que me presten atención. Si podemos distinguir los sabores, podemos distinguir las palabras. Así que examinemos este caso, y veamos quién tiene la razón.”

(Job 34:2-4) “Biblia TLA”

Su enfoque era responderle a Job por lo que pasaba. Y los unió a todos en una misma conversación para poder llevar tal mensaje. Una persona determinada puede lograr muchas cosas en esta vida, si continuamos leyendo este capítulo vemos la firmeza de sus palabras para poder expresarse.

– Seguridad

“Mi creador actúa con justicia; toda mi sabiduría viene de él,

y te lo voy a demostrar. Te aseguro que no miento; ¡si buscas un sabio, aquí me tienes!”

(Job 36:3-4) “Biblia TLA”

Dos palabras resaltan en estos versículos: “demostrar” y “asegurar”. Cuando lo leí pude sentir la firmeza y la convicción de sus palabras (debió haber sido increíble estar ahí para escuchar esas frases), demuestra una seguridad en lo que dice. Si vamos a hablar debemos estar seguros de lo que decimos, si titubeamos es muy probable que vayamos a fracasar, y si lo intentamos con firmeza es probable que también fracasemos, pero aprendemos poco a poco a estar seguros de lo que decimos. Para estar “seguro” de algo debes estar “convencido” de que lo crees.

– Auto-Conocimiento

“Soy tan ignorante que no sé qué decirle a Dios; enséñame cómo responderle. Yo ni me atrevo a hablarle, pues podría perder la vida.”

(Job 37:19-20) “Biblia TLA”

Simplemente hay que aprender a conocerse y a reconocer en qué somos débiles, porque así es como podemos ser mejores personas. Un necio es también un sabio que se considera sabio. Si conoces tus virtudes, talentos y capacidades, puedes llegar a convertirte en una increíble persona que pueda afectar la vida de otros para bien e inclusive cambiar a toda una nación. Elihú a pesar de su sabiduría, reconoce, con su misma firmeza al hablar, que es un “ignorante”, ya que nadie lo puede saber todo excepto Dios.

Un Ejemplo de Un Joven Cristiano

Mediante esta larga conversación que tuvo Elihú con Job y sus amigos, que incluye 4 participaciones consecutivas sin contradicciones, podemos notar y aprender, solamente por su forma de hablar, un gran ejemplo para jóvenes creyentes. Recuerda que lo que somos eso mismo podemos decir.

A veces como jóvenes nos limitamos a decir ciertas cosas a gente mayor o a quienes consideramos sabios, por el miedo al que dirán. Olvida ese miedo aprende como Elihú que con paciencia, humildad, respeto, seguridad y determinación logra enseñarle algo a Job. De todo este tema, un aspecto que jamás debe olvidarse es el que más resalta en todo, la “humildad”.

Recuerda que aquello que dices es un reflejo de lo que eres por dentro y muchas de tus aptitudes se ven expresadas en tu forma de hablar. Tener auto-conocimiento implica verte a ti mismo y reconocer tus fallas y virtudes.

¿Como es tu actitud cuando hablas con otras personas?, ¿eres capaz de reflejar estas aptitudes cuando hablas?

Recuerda este famoso dicho:

“Nunca hables mas de la cuenta, ni menos de lo necesario”