Como Los Portugueses…

¿Te haz preguntado por qué a tantas personas les cuesta dedicarse a Dios y dejar su vieja vida, aún cuando sirven en su iglesia? Esta pregunta es muy común sobre todo en aquellas personas que les cuesta separarse del mundo y vivir para Dios. Seguir a Dios no es difícil, lo difícil es decidirse a seguir a Dios, y es que el punto está en el siguiente paso después de la transición de la muerte espiritual a la vida eterna con Dios.

Cuando me refiero al siguiente paso luego de tal transición, me refiero al momento luego de que decides aceptar a Jesús en tu corazón (seas cristiano o no) y empezar a dedicarte para su gloria, pero este momento está cargado de muchas emociones, incluso mas emoción que decisión. Luego de ese momento estás decidido emocionalmente a seguir a Dios en “lo que sea” pero luego más adelante te das cuenta de lo difícil que puede ser trabajar para el reino de Dios. Y empiezas a notar que todo se vuelve cuesta arriba y que es muy difícil dejar tus viejas andanzas o hábitos (hayas sido cristiano o no), y es ahí donde te digo que seguir a Dios no es difícil, lo difícil es dejar de seguir al mundo como lo hacíamos antes. Pero ¿Como es eso?

Para explicarme mejor, contaré brevemente una historia sobre la forma de conquistar que tenían los españoles y los portugueses. Cuando los españoles llegaron a américa y empezaron sus colonias, sometieron a todos los indígenas obligándolos a trabajar para ellos al igual lo hacían con las personas de color traídas desde áfrica. Les quitaron todo lo que tenían dejándolos si acaso con sus familiares, lo que provocó una revuelta y seguidos intentos por liberarse de esta opresión. Más adelante eso los llevó a su libertad.

Pero la historia con los portugueses es distinta. Cuando los portugueses llegan a lo que hoy en día en brasil, en lugar de quitarles todo lo que tenían y obligarlos a trabajar para ellos, simplemente se ganaron su obediencia, dándoles cosas que no tenían y así dejarlos en deuda con ellos y para pagar tal deuda tenían que trabajar para ellos. Educación, libros, conocimiento, salud, joyas, casas, tecnología, y más les prometían a los nativos, por lo que cuando pensaban “liberarse” se daban cuenta que perderían tales “beneficios” y por lo tanto ni intentaban desquitarse de tales beneficios, porque se habían vuelto parte de su vida. Esta acción muy hábil de los portugueses les ayudó económicamente en su progreso.

Bueno, así como los portugueses trabaja este “mundo” (cuando me refiero a “mundo”, quiero decir todo aquello que está en contra de Dios) con nosotros. Este mundo promete “muchas” cosas para tu vida y trata de que dependas de el para que tu funciones “como debe ser”. Entonces cuando conoces la verdad de Dios y decides seguir sus mandamientos, primero debes dejar las llamadas “cadenas” que te atan al mundo.

A medida que conocemos más de Dios, nos damos cuenta que los “beneficios” del mundo no son más que “palabrerías y falsas promesas” para mantenernos dependientes de este mundo.

Ahora piensa, ¿Qué cosas te atan a este mundo?, ¿Por qué te cuesta separarte de este mundo y seguir a Dios? Así como hicieron los portugueses también trabaja este mundo para hacerte esclavo, pero cuando conoces el poder de Dios y los “verdaderos beneficios” te darás cuenta que es mucho más de lo que tenías, tienes y puedas llegar a tener.

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Crecimiento Cristiano…

Hace mucho tiempo mientras revisaba una de mis biblias de estudio, me encuentro con una frase que me llamó mucho la atención y que en este momento quiero compartir. Esta biblia tiene la particularidad de que a un costado del estudio diario siempre trae una frase corta para reflexionar, y mientras revisaba leo muy rápido esta frase y sigo cambiando de hojas, pero vuelvo a revisar y ya no la consigo, pero me quedó grabada la frase completa:

“Cuando dejas de crecer, dejas de vivir y comienzas a existir”

Por cierto tiempo estuvo esta frase rebotando en mi cabeza y no conseguía como relacionarla o porque estaba ahí. Y lo que me sorprendía o me dejaba en intriga era la relación entre vivir y existir y como una condición general que era el crecer. Así que investigué que era vivir y que era existir y las diferencias que hay entre ellas. Al tiempo logro conseguir una buena base para entender la vida y la existencia, pero, ¿Por qué crecer? Eso me dejó pensando en la relación completa de la frase, pero aún más cuando lo llevé al plano cristiano.

Aprendamos algo…

Hay 2 aspectos a analizar, vivir y existir. Cuando buscamos ambos significados, vemos que uno depende del otro, pero ese otro no necesariamente depende del primero, verás, ya que para que todo tenga vida debe existir, pero no todo lo que existe tiene vida. En fin, la existencia involucra todo lo que es real y puede hallarse, y la vida involucra otros aspectos aparte de existir.

Cuando algo tiene vida cumple con ciertos requisitos el cual se ve reflejado en todo lo que llamamos “ser viviente”. Pero es un poco difícil relacionar las plantas con animales, o a microrganismos con los seres humanos, así que he aquí 3 condiciones que todo ser viviente debe cumplir:

1)    Nutrición

2)    Crecimiento

3)    Reproducción

Piensa un poco y verás a todo lo que llamamos vivo, cumple con estas 3 condiciones, es decir, todo ser vivo se nutre, crece y se reproduce. Obviando aquellas como, caminar, transpirar, etc. Condiciones que no todos los seres vivos cumplen. ¿Pero que tiene que ver todo esto con un cristiano?, ten paciencia, pronto verás.

Cada una de estas condiciones están relacionadas y dependen de cada una de ellas. Si un ser viviente no se nutre adecuadamente, su capacidad para crecer o madurar, se ve afectado, ya que la nutrición es la base de todo este sistema; y si no crece como debe no podrá reproducirse para mantener su especie.

Entonces notamos que además de ser simples condiciones son fundamentos indispensables para un ser viviente. Lo cual requiere que se preocupe por cada una de ellas y su correcto funcionamiento.

Al tema…

Estas 3 condiciones también se aplican al contexto cristiano. Ponte a pensar y verás que hay 2 tipos de cristianos, el cristiano que vive y el cristiano que existe, y me baso en esas condiciones para determinarlos. Ahora bien, todo cristiano se nutre, crece y se reproduce. No muere porque Dios nos regala la vida eterna por medio de Jesucristo así que esa condición no es válida para un cristiano.

  • Nutrición

Así como todo ser vivo se alimenta para sobrevivir y crecer, el cristiano también lo hace, alimentándose de la palabra de Dios. Como bien dije antes, la nutrición es la base de todo este sistema. Cuando leemos la palabra de Dios y la asimilamos a nuestra vida, empezamos a conocer la verdad. La verdad nos hace libres. Como bien dijo Jesús: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5:39 RV)

Un cristiano que no lea la palabra de Dios, poco a poco va decayendo, ya que espiritualmente necesita alimentarse. La biblia es el mejor libro de todos, ya que no existe algún libro escrito antes que tenga tantos usos en la vida cotidiana. Si la lees con la ayuda de Dios verás como muchas cosas empiezan a cobrar sentido en tu vida. Nada mas con leer proverbios y Eclesiastés entenderás muchas cosas y tendrás conocimientos para toda tu vida. Y las enseñanzas de Jesús además de su integridad y la forma en que las cosas que decía iban acorde con sus acciones, tanto así que hasta Napoleón Bonaparte llegó a admirar la forma de ser de Jesucristo.

Nuestra mente es el lugar donde depositamos las semillas de todo lo que aprendemos, vemos u oímos. La mente es como un campo y las semillas son mensajes de las cosas que dejamos entrar a ese campo. La biblia es una fuente de semillas inagotable, y cuando la leemos nos damos cuenta de su infinita capacidad de enseñarnos, ya que simplemente aún no hemos comprendido por completo la biblia.

Quizás no lo notes, pero tu espíritu desea que busques de Dios cada día y te alimentes de él. Así como nosotros nos alimentamos para mantener nuestro cuerpo sano y para crezca, así también nuestro espíritu desea que leamos la biblia y que busquemos de Dios para mantenerse sano y en crecimiento.

Otro punto tan importante como leer la biblia es la oración. El conversar con Dios es una forma de llenar nuestro espíritu y conectarse con Él. Leer la biblia es alimentar nuestro espíritu y el conversar con Dios es refrescar, arreglar, cuidar y limpiar nuestro espíritu.

  • Crecimiento

Aquí esta la base de todo cristiano, la acción natural después de la alimentación espiritual es un crecimiento espiritual. Verás que, al igual que un organismo se alimenta para crecer y estar sano, un cristiano cuando crea un hábito de leer la biblia junto con la oración empieza a crecer.

Cuando hablo de crecer, me refiero al hecho de aumentar, así como su significado lo es. También hay un significado que expresa que es el madurar. Y es indudable que cuando más aprendemos de Dios, nuestro espíritu va creciendo y se hace más fuerte.

Cuando estuve investigando referente a lo que es el crecimiento, lo primero que se me vino a la mente fue la palabra: Adoración. Muchos no estamos en acuerdo con esta palabra o su aplicación. La adoración es un estilo de vida dedicada a Dios. Orar, leer la biblia, cantarle, alabarle, pedirle perdón, aprender de él, son forma de adoración, no solamente cantar. Y al aplicar este estilo de vida, vamos creciendo espiritualmente en buenas condiciones.

La adoración incluye nuestros pensamientos, acciones, y actitudes; aspectos que no tomamos en cuenta. No es demostrarlo los domingos en la iglesia, sino en la intimidad de tu cuarto, cuando nadie te ve sino sólo Dios. Si en nuestra vida no desarrollamos la adoración, entonces nuestro crecimiento también se ve afectado por esto.

Vamos creciendo en relación a lo que aprendemos, pero el crecimiento lo otorga sólo Dios, pero como requisito es necesario aprender y mantenerse en oración, para purificar nuestra vida y llenarla de la presencia de Dios.

Una muy buena forma de aprender y crecer es mediante un mentor. Pero debe ser alguien que sea realizado, y con base para otorgarle el derecho a ser mentor. No estoy confundiendo a alguien que pueda discipular con alguien que sea mentor, cualquiera que sepa del evangelio puede discipular, pero no cualquiera puede ser el mentor de alguien más. Si quieres llegar lejos, con la ayuda de un mentor lo lograrás. No juegues a ser el llanero solitario en el cristianismo, si haces las cosas solo serás rápido pero no llegarás lejos, pero si hacer las cosas con alguien que te ayude y te instruya, llegarás muy lejos. Mira la historia de Elías y Eliseo, este joven aprendió mucho de Elías e hizo mayores cosas que su mentor.

Algo que pasa muy común es que cuando te nutres mucho, sientes que necesitas descargar todo ese conocimiento y, si aún sigues aprendiendo, sientes que hasta vas a explotar, y es ahí donde quieres descargar todo eso a alguien más y comienza una nueva fase en tu vida como cristiano en que te multiplicas en alguien mas cuando predicas la palabra de Dios.

  • Reproducción

Llega un punto dentro del crecimiento donde es necesario multiplicarse en otros. El señor lo ratifica cuando dice que: “Por tanto id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles todas las cosas que os he mandado… (Mateo 28:19-20)”. Cuando habla de hacer discípulos, primero es necesario evangelizar. Evangelizar es llevar las buenas noticias a todos los que no conocen de Jesús, es mostrarles un perdón, un futuro y una esperanza para sus vidas. Me encantan cuando dice, “enseñándoles todas las cosas que os he mandado”, porque remarca el llevar más allá del simple hecho de creer en Dios, sino también el creerle a Dios.

Cuando aprendas algo nuevo, recuerda compartirlo a quienes no sepan y así te multiplicaras en otros, llevando una revelación de Dios a otros para su beneficio y crecimiento espiritual. (Por cierto, así fue como empecé escribiendo en este blog, y compartiendo todo lo que aprendía sobre Dios.)

Los líderes tienen esa tarea de formar personas en las que ellos puedan multiplicarse y así avanzar junto con Dios hacia lo que Él nos tiene preparado. Y muy claro está cuando dice en la biblia: Instruye al niño en su camino y ni aun cuando fuere viejo se apartará del camino, ya que como padres, deben enseñar a los hijos bajo la voluntad de Dios para encaminarlos desde pequeños. No es obligarlos a escoger algo, sino que aprendan a escoger lo bueno en lugar de lo malo, y cuando sea mejor que tú, entonces habrás hecho una buena labor como padre o madre, y no sólo te habrás multiplicado, sino que será alguien mejor para este mundo.

Recuerda…

Siempre ten presente en tu vida: alimentarte de la palabra de Dios y del conversar con Él, Crecer en conocimientos y sabiduría, y llevar el mensaje de esperanza a aquellos que lo necesiten. Estos 3 aspectos debes relacionarlos en tu caminar, para que cada día crezcas para Dios y no te olvides de esta frase:

“Si dejas de crecer, dejas de vivir y empiezas a existir”

De nada te sirve sólo estar allá en la iglesia, sino te alimentas y creces. Cuando dejas de crecer espiritualmente, es a causa de una falta de alimentación espiritual por lo que ya no seremos cristianos vivos sino un cristiano más que existe. Si nos mantenemos vivos, mantenemos estas 3 condiciones lo que conlleva una vida de bendición tanto para ti, como para los que te rodean.

De estos 3 aspectos, el que mas debes cuidar es el crecimiento, porque tu crecimiento espiritual es la base espiritual para todas las demás. Crecer para Dios debería ser cada día una nueva experiencia para tu vida y no un sacrificio imposible, las cargas que Dios nos coloca, son fáciles de llevar, incluso más fáciles que las nuestras.

La parábola del crecimiento de la semilla explica mucho mejor estos 3 puntos a tratar. Esta parábola dicha por Jesús está escrita en el libro de Marcos capítulo 4 versículos del 26 hasta el 29:

“Jesús también les puso esta otra comparación:

Con el reino de Dios pasa algo parecido a lo que sucede cuando un hombre siembra una semilla en la tierra. No importa si ese hombre está dormido o despierto, o si es de noche o de día; la semilla siempre nace y crece sin que el campesino entienda cómo. La tierra produce primero el tallo, después la espiga, y finalmente las semillas. Y cuando llega el tiempo de la cosecha, el campesino recoge las semillas.”  (TLA).

Piensa esto, previamente habíamos dicho la tierra es nuestra mente. Cuando vemos cosas que no debemos ver, o nos dejamos llevar por pecados, entra una semilla en nuestra vida en que podrías pensar que no haría daño una vez, pero poco a poco esa semilla crece y no sabrás como, pero allí estará hasta que le pidas a Dios que quite de tu vida esas malas semillas.

Piensa un poco cuando dice: “…cuando un hombre siembra una semilla en la tierra.” De nosotros depende que tipo de semilla que sembramos en nosotros, ya que somos nosotros los que sembramos las semillas en nuestra mente. Y no importa si estás dormido o despierto, esa semilla crecerá dentro de ti.

Ahora pon cuidado a esta parte: “La tierra produce el tallo, después la espiga, y finalmente las semillas.” Para que pueda haber semillas en la espiga, primero debe haber una espiga firme y en buenas condiciones para producirlo, y para que tengamos una espiga en buenas condiciones tenemos que tener una base, es decir, un tallo para mantenerlo, y ¿Dónde colocamos ese tallo?, pues debe ser una tierra fértil, porque la falta de nutrición terminaría por matarla y no daría semillas.

Una cosa depende de otras, y aunque no sabrás como crece esa espiga dentro de ti, ya que de eso se encarga Dios, puedes hacer el primer paso que es el preparar la tierra y sembrar una semilla en tu corazón para que mas adelante la puedas cosechar, y harás dos cosas con esa semilla de la espiga que ha crecido en ti: 1) será tuya para el beneficio de tu alma y 2) llevarás esa semilla en alguna otra tierra que estará dispuesta a hacerla crecer así como tenías tu tierra dispuesta para esta semilla que ya ha crecido.

La Vida se trata de Tu Actitud

“Por eso me dio miedo, y escondí el dinero bajo tierra. Aquí le devuelvo exactamente sus mil monedas(talento).”

Mateo 25:25 (Biblia TLA)

En una ocasión Jesús estaba predicándoles a sus discípulos, y les contaba una parábola sobre los talentos(dinero). Esta historia está registrada en el evangelio según Mateo, capítulo 25 y abarca los versículos 14 hasta el 30. Si no lo quieres leer, te contaré el resumen de tal historia.

Un hombre decidió salir de viaje y encargó su dinero a 3 empleados. Él conocía muy bien sus capacidades y por eso a uno le dio 5mil monedas, a otro 2mil monedas y al tercero le dio mil monedas, luego se fue de viaje. Al cabo de un tiempo volvió para arreglar cuentas con sus empleados. Al primero que tenía 5mil logró conseguir 5mil más y el hombre lo felicitó y le dijo que se podía confiar en él. Al otro que tenía 2mil logró conseguir 2mil adicional, y le dijo lo mismo que al primero. Pero cuando fue al tercer empleado, este le dijo que tuvo miedo por lo exigente que era el hombre así que escondió su dinero y que se lo daba de vuelta. El señor enojado, lo amonesta y lo desecha.

Tanto el hombre como el tercer siervo se conocían muy bien, el hombre conocía las capacidades del siervo para hacer la encomienda y el siervo conocía el carácter del hombre, ¿entonces que pasó?. La actitud que decidió tomar en ese momento condenó sus acciones en lugar de enfocar sus acciones.

Dios trabaja con nosotros en función a nuestras aptitudes(habilidades), y el realmente nos conoce de tal forma que sabe hasta que punto nuestras habilidades no pueden llegar o puede hacer falta mejorarlas luego. Pero queda de nuestra parte trabajar nuestra “actitud” ante las situaciones adversas o ventajosas.

Al igual como ese hombre conocía a cada uno de sus siervos, Dios también conoce a cada uno de sus hijos. Entonces muchas veces nuestro problema no es la nuestra aptitud sino nuestra actitud ante las situaciones.

Entonces, ¿Que es la actitud?, ¿como funciona la actitud? y ¿que debo saber sobre la actitud?. Según el diccionario, la actitud está definida como la forma de pensar de un individuo y el comportamiento que emplea para hacer las cosas. Entre otras definiciones que pueden aclarar mejor este concepto están la de R. Jeffress: “La actitud es nuestra respuesta emocional y mental a las circunstancias de la vida”; según W.I. Thomas y F. Znaniecki: “Es la tendencia del individuo a reaccionar, ya sea positiva o negativamente, a cierto valor social”; también según Jack H. Curtis: “Las actitudes son predisposiciones a obrar, percibir, pensar y sentir en relación a los objetos y personas”; y para finalizar, según John C. Maxwell: “La actitud es un sentimiento interior expresado en la conducta”.

Ahora bien, podemos establecer que la actitud está constituida por pensamientos y emociones:

  • Las emociones juegan un papel importante, ya que representa una fuerza impulsora de la actitud.
  • El pensamiento juega un papel importante. Es el encargado de conducir las emociones en una dirección determinada. Es el que “debe” que marca una guía y controla las emociones.

La combinación correcta de ambos factores en la actitud es fundamental para poder ver las cosas de una manera ventajosa. En la vida cristiana, dejamos que muchas veces las emociones tomen el lugar del pensamiento, por lo que solo tendríamos una fuerza para hacer las cosas por Dios pero sin saber que haríamos o para que lo haremos. Es ahí donde adoramos a un Dios que no conocemos, pero lo hacemos sólo porque me emociono al ver a mis amigos o a la familia hacerlo. Pero cuando damos el lugar que merece los pensamientos ahí comprendemos que debemos hacer primero y nos enfocamos en las cosas de Dios y no es las emociones.

“Debemos aprender a usar nuestras emociones para pensar y no a pensar con nuestras emociones.”

Cuando Dios dice que lo amemos con todo el corazón se refiere a esa emoción hacia él, pero también dice: con toda tu mente, lo que quiere decir que tengamos convicción y conocimiento de su plenitud y gloria. Debemos relacionar adecuadamente nuestro corazón  nuestra mente para amar a Dios con emoción y con conocimiento. Es muy difícil enfocar nuestra fe en un dios que no conocemos, pero cuando usamos nuestros pensamientos en Dios y lo conocemos a través de Jesucristo, entonces podemos colocar nuestra fe en un Dios que todo lo puede, lleno de misericordia y el único que nos puede salvar.

Entonces, ¿que debo saber para manejar mis pensamientos a Dios?. El pensamiento está estructurado por dos factores que podemos manejar con más facilidad, estos son el enfoque y el prejuicio.

  • El prejuicio consiste en criticar de forma positiva o negativa una situación o una persona sin tener suficientes elementos previos. En el campo de la psicología, es el modo en el que “vemos la realidad.”
  • El enfoque es el que guía nuestro pensamiento, ya que se encarga de darle un sentido y dirección.

El prejuicio crea límites en nuestra vida, en cambio el enfoque crea un camino a seguir, entonces todos nuestros pensamientos se van guiando por ese enfoque. Si dejas que tus prejuicios dominen tu forma de pesar, simplemente evitarás situaciones, personas, pensamientos, etc. y nunca llegarás a un punto fijo para tus ideas y pensamientos. En cambio si tienes un enfoque, te darás cuenta que muchas de las cosas que hacías o haces no mejoran o afecta tu enfoque y entonces lo desecharás. El tener prejuicios son una amenaza aún mayor cuando somos ignorantes de tal situación, persona, etc. ya que el desconocimiento de tal cosa afecta en gran manera nuestros prejuicios.

“De nada te sirve estar huyendo por tener prejuicios, pero sacarás mucho provecho en tu vida si te propones mentas y te enfocas en ellas.”

En la vida cristiana, no deberías tener prejuicios sobre tu iglesia, familia, amigos, líderes, pastores, etc. en lugar de ello, es mejor que pongas un enfoque hacia un mejor futuro para tu iglesia, familia, amigos, líderes, pastores, etc. Una oración con prejuicios solo hará que te canses, te distraigas e incluso que te desanimes, pero una oración enfocada en una respuesta por parte de Dios desarrolla una fe que va creciendo cada vez mas. Con una predicación con prejuicios, solo hablarás mal de otros, desconfiarás de ti mismo y puede que dudes del poder de Dios, en cambio cuando enfocamos una predica en una enseñanza a quienes lo necesitan, es seguro que esa semilla llegará a tales personas.

El problema del tercer siervo no fue su aptitud, sino su forma de ver las cosas, el enfoque que tenía de su realidad, los conocimientos que tenía o carecía, sus emociones, sus pensamientos, etc. En fin, su problema era su actitud. En el momento que pensó: “me dio miedo, y…”. Vemos que se basó en sus emociones y no supo aprovechar o cambiar ese miedo para su provecho. Pero luego de haber dicho eso, fue que hizo algo, pero condenó sus acciones por esa emoción.