V.a.V. Santiago. Cap: 1 (II Parte)

Capítulo 1. II Parte. (Versos: 9 – 11).

Los pobres y los ricos.

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9: “Si alguno de ustedes es pobre, debe sentirse muy orgulloso de lo mucho que vale ante Dios.” (TLA).

            La cantidad de posesiones que tenemos no hace que seamos más valiosos para Dios, sino que pareciera más bien, que es lo contrario. Las personas que carecen de posesiones, ya sea necesarias o no, aprenden a confiar más en Dios, esto no quiere decir que las personas con más posesiones no lo hagan, pero los pobres sienten más necesidad por Dios, que alguien que lo tenga todo. Pero, ¿por qué valemos más los pobres para Dios, es acaso la carencia importante para Dios?, la respuesta se ve reflejada al unir el verso siguiente con el este mismo, pues como dije antes, cuando carecemos de cosas, buscamos más de Dios, y al buscar más de Dios damos nuestra vida al servicio de Dios, y es en ése momento cuando valemos mucho para Dios, pues una vida dispuesta al servicio de Dios, es un arma muy poderosa e indestructible. El peligro de las riquezas, es que se puede caer en la tentación de confiar más en ellas que en Dios (aunque sea Dios mismo quien haya provisto las riquezas), y es en ese momento que dejamos de buscar a Dios, y no damos nuestra vida al servicio de Dios, entonces no valemos lo que deberíamos valer para Dios.

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10-11: “Si alguno es rico, debe sentirse feliz cuando Dios lo humille, pues las riquezas duran muy poco; son como las flores del campo. Cuando hace mucho calor, las plantas se marchitan y pierden su belleza. Lo mismo pasa con el rico: ni él ni sus riquezas durarán.” (TLA).

            Si se tiene mucho, se corre el riesgo de empezar a depender de las riquezas y no de Dios, por eso, si alguno es rico, siéntase feliz cuando Dios lo humille, es como pasar por pruebas para evitar caer en la dependencia de las riquezas y dejar de estar agradecido, porque es Dios quien nos da la riqueza.

            Si algo pasa con las riquezas muy a menudo es que se acaban. Santiago hace una referencia refiriéndose a las flores de un campo, que cuando hace mucho calor, se marchitan. Es una forma de decir que cuando vienen los problemas, muy comúnmente económicos, lo primero que se ve afectado es la riqueza que tengamos. Por eso no debemos de depender de lo que tenemos, sino de lo que somos en Cristo.

            La riqueza también viene a ser aquello que más queremos lograr, a sueños y metas por cumplir. La vida, por lo general, siempre tiende a tumbar nuestros sueños. Si dependemos única y exclusivamente de los sueños y anhelos que tenemos, al momento en que haga mucho calor y se marchiten, también nosotros nos marchitaremos junto a nuestros sueños. Pero si nuestros sueños dependen de Dios, no habrá calor ni sequía que destruya tales sueños. He ahí la razón por la cual nuestra riqueza debe estar en Dios.

Hasta aquí la segunda parte. Próximamente vendrá una tercera parte
de este mismo capítulo, continuando con la secuencia de los versos
mostrados. Santiago es un excelente libro para comenzar a estudiar
la biblia y conocer más sobre Dios y su voluntad.

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