El Desierto: Un Tiempo con Dios.

“… Después del fuego se oyó el ruido delicado del silencio. Cuando Elías lo escuchó, se tapó la cara y salió…”

(1 Reyes 19:12-13 TLA)

Por lo general hemos tenido la idea de que el desierto es un lugar de pruebas, lo cual es cierto, ya que la palabra desierto es relacionada con necesidad, aridez, peligro, búsqueda, exigencias, lucha, entre otras; todo esto en el aspecto espiritual. Pero la realidad va mas allá del simple hecho de un lugar de pruebas que Dios nos hace pasar. Existe otro desierto, en el que nosotros podemos decidir entrar para un propósito mas allá de la prueba.

El desierto espiritual del que se habla a menudo, es el desierto de moisés (por ponerle un nombre), y relaciona el hecho de “pasar” por circunstancias o pruebas para lograr un objetivo, una bendición de parte de Dios. Así como el pueblo de Israel, pasó 40 años el desierto para llegar a la tierra prometida, y solo aquellos que perseveraron en Dios llegaron, así también nos pasa en la vida, cuando queremos obtener algo, necesitamos pasar por un desierto que pone a prueba nuestra fe para reforzarla y así poder recibir lo que queremos o necesitamos de parte de Dios. Esta es la idea del desierto que muchos hablan, pero en la biblia hay otra historia que muestra otro tipo de desierto con el propósito de tener ese tiempo muy necesario con Dios, y la importancia de escuchar.

A la historia…

En el libro de 1ra de Reyes a partir del capitulo 19, cuenta una historia interesante en la vida del profeta Elías, el cual sucede luego de que Él le demostrara a los profetas de Baal que nuestro Dios es el Dios verdadero cuando hizo descender fuego del cielo en el altar lleno de agua y quemarlo por completo. Luego de eso, Elías se entera que la reina Jezabel lo quiere matar por venganza a los profetas de Baal, y le dio tanto miedo que huyó a Beerseva dejando a su ayudante en Jezreel y anduvo por un día en el desierto.

Después se sentó debajo de un arbusto y estaba tan triste que se quería morir, y le decía a Dios que ya no aguantaba mas, que le quitarla vida pues no era mejor que sus antepasados, luego se acostó y  se quedó dormido. Al rato un ángel lo toco y le dijo que se levantara y que comiera, cuando Elías miró, encontró un pan horneado y una jarra de agua, entonces comió, bebió y se acostó de nuevo. Luego el ángel volvió por segunda vez y le dijo a Elías que se levante y comiera, pues el viaje iba a ser largo y pesado. Ahí Elías se levantó, comió y bebió. Esa comida le dio fuerzas para viajar durante 40 días y 40 noches hasta que llegó al monte Horeb o el monte de Dios. Allí encontró una cueva y se quedó a pasar la noche.

En eso Dios le habla y le pregunta que está haciendo allá. En lo que Elías le responde que Él se ha preocupado mucho por obedecerle porque Dios es todopoderoso y que el pueblo de Israel ha abandonado el pacto que tiene con Dios  ha destruido los altares de Dios y ha matado a sus profetas; ahora solo Él queda vivo y lo están buscando para matarlo. Entonces Dios le dice que salga de la cueva y que se pare delante de Dios en la montaña. En ese momento Dios pasó por ahí, y de inmediato sopló un viento fuerte que estremeció la montaña, y las piedras se hicieron pedazos. Pero Dios no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto. Pero Dios tampoco estaba en el terremoto. Después del terremoto hubo un fuego. Pero Dios tampoco estaba en el fuego. Después del fuego se oyó el ruido delicado del silencio. Cuando Elías lo escuchó, se tapó la cara con su capa, salió y se quedó a la entrada de la cueva. En ese momento Elías escuchó la voz de Dios que le hizo la  misma pregunta y Elías le responde lo mismo, y allí Dios le responde lo que debe hacer luego.

Pensemos en esto…

De esta historia hay muchos aspectos a tomar en cuenta. El mundo que nos rodea es como un gran mercado, en dentro de ese mercado existe mucho ruido de personas llamando a personas, clientes o anunciando ofertas, y todo eso genera un ruido que hace que ni nuestra propia voz la podamos escuchar y mucho menos la voz suave y breve de Dios. Cuando pasamos por problemas o situaciones complicadas, el ruido que nos rodea se hace cada vez mayor haciendo casi imposible escuchar a otros. Así mismo, cuando Elías se entera de su persecución, el ruido a su alrededor fue cada vez más grande y por eso decidió ir a un lugar silencioso para poder hablar con Dios y escucharlo con más claridad.

Por esa razón Elías decide ir a un lugar en específico, al monte de Dios. Si bien es cierto que para llegar allí se necesita de mucha voluntad y fuerza, también es necesario cruzar un desierto. Elías se detuvo debajo de un arbusto en medio del desierto y no se quejó por el desierto, sino por las cosas que le estaban pasando. Pero Dios quería que Él fuera hasta ese monte alejado de los problemas que lo agobian, y es por ello que Dios le manda alimento que le dará fuerzas para llegar hasta allá, pues sabía que el viaje sería largo y pesado; y personalmente pienso que lo menos que Dios quería era agobiarlo más todavía con los problemas del desierto. Entonces podemos ver que en este tipo de desierto, Dios no quería poner a prueba su confianza en Dios, pues ya la tenía, sino que quería que llegara al monte para poder hablar a solas y que pudiera tener ese tiempo con Dios fuera del ruido de los problemas.

Cuando quieras tener un tiempo con Dios, créeme que Dios mismo te abrirá una oportunidad para que puedas hablar con Él, incluso te dará fuerzas para que puedas llegar a ese sitio donde solamente están: tú y Dios. Y siempre sé sincero con Él, de nada vale que le hables con las mejores palabras jamás dichas, solamente para mostrarle a Dios una falsa careta de que todo está bien en tu vida y no caerle mal o aburrir a Dios con tus problemas. Cuando Elías se sentó debajo del arbusto, no empezó dando gracias o alabándolo, en lugar de eso lo primero que le dijo a Dios fue que ya no aguantaba más y que quería morirse, eso demuestra la sinceridad que le tenía a Dios y la confianza que tenía en Él, para contarle todo lo que sentía, por eso Dios le dio ese alimento que le brindó fuerzas por 40 días y 40 noches (ni mi mamá, ni el mejor restaurante pueden hacer unas comidas así) para que llegara al monte Horeb.

Ahora bien, cuando llega, el se queda esa noche en una cueva. Y Dios le pregunta que está haciendo allí. La forma como Elías le responde, lleva dentro de sí una angustia por lo que sucede, y quizás en lo más profundo de esa respuesta está un: “Señor, no se que hacer, vine hasta aquí para escucharte y pedirte ayuda, dime que hacer…” Entonces Dios le pide que salga de la cueva y se pare delante de Dios. Piensa en esto, para estar delante de alguien, primero ese alguien debe estar presente. Si Dios le pide que salga de la cueva y se pare delante de Él, es porque Dios debe estar por llegar al frente de la cueva.

He aquí lo interesante, después de eso, sopló un viento muy fuerte que estremeció la montaña y las piedras se hicieron pedazos, muchos pensaríamos que así es como Dios desciende del cielo, pero increíblemente Dios no estaba en el viento. Luego hubo un terremoto, ahora sí nosotros estaríamos mas seguros de que ya Dios llegó, pero tampoco estaba en el terremoto. Ahora bien, el fuego hace mucha referencia a Dios, así como la zarza ardiente, entonces al ver que hay fuego fuera de la cueva, así como cuando Elías hizo descender fuego del cielo  lo más seguro es que Dios estuviera fuera de la cueva y era momento de pararse fuera de la cueva delante Dios, pero tampoco Dios estaba en el fuego. Y después de eso, se oyó el ruido delicado del silencio, y cuando Elías lo escuchó, supo que ahora si Dios estaba frente a la cueva. Entonces se tapo la cara en señal de respeto por la santidad de Dios y allí si conversó con Dios.

Quizás muchos tenemos la idea de que nuestro Dios es un Dios escandaloso, y muy ruidoso, ya que como es todopoderoso entonces todo lo que hace lo hace en grande. Pero aquí vemos esta forma, tan delicada y sencilla, como Dios se aparece a Elías. Dios no es ruidoso como el mundo cree que es Dios, ni tan escandaloso como es el mundo que  nos rodea, sino que su voz es suave y breve hacia nosotros. Dios le hizo muchas señales a Elías, pero solamente al escuchar ese silencio, supo que allí estaba Dios.

Para terminar…

Una vez que Dios le responde a Elías, lo manda devuelta por el mismo camino, pero ahora con una clara visión de lo que debe hacer. Recuerda que este desierto espiritual, que yo lo llamo: el desierto de Elías, no es un cambio de propósito o un cambio de visión, no se trata de pasar por circunstancias para alcanzar un destino, sino un tiempo con Dios, alejado de tanto ruido y buscando ese ruido silencioso donde tú sabes que allí está Dios. Después de eso, volverás a este mundo pero ahora con una visión mucho más clara de lo que debes hacer, así como Elías que volvió de ese lugar pero ahora con el conocimiento de lo que debe hacer y con la tranquilidad de saber que Dios ya lo escuchó.

Entrar en este desierto es por voluntad propia, así como Elías decidió alejarse de los problemas y buscar un lugar silencioso, ya que esa es una de las buenas características del desierto: el silencio. Y lo podemos hacer en nuestro tiempo de oración que, en lugar de ser un espacio obligatorio, debería ser ese monte de Horeb, donde en medio del silencio, podemos hablar con Dios y escucharlo. Y recuerda que el ruido de las situaciones o problemas, no hará que decaiga nuestra fe, pero si nos puede distraer y no dejar escuchar con claridad la suave voz de Dios.

Anuncios

7 pensamientos en “El Desierto: Un Tiempo con Dios.

  1. Bendiciones, es muy bella la reflexión que nos da acerca del desierto de Elías. Por mi parte me toco profundo y el Señor me hablo por medio de sus palabras, y puedo decir que de este desierto es el cual Dios me hablaba que tenia que entrar y lo hare. Busco ese lugar donde me encuentro ese momento de soledad con Dios por el ruído del mundo me traído mi alma angustiada y se que Dios tiene palabra para mi. Se que el momento a llegado de que entre al desierto. Bendito nuestro Dios todopoderoso al Él sea toda la gloria por los siglos y siglos Amén. Dios te llene de muchas sabiduría y discernimiento en su Palabra,y bendiga tu vida y los tuyos.

  2. Muy cierto lo del desierto, lo leí todo me llenó, gracias por tan bella reflexión, voy a tomar el material para compartirlo con los jóvenes, para que ellos puedan vivir su propio desierto, que Dios los bendiga y los llene de sabiduría.gracias…

  3. Muy bueno, me hizo muy bien ya q lo necesitaba.También estoy pasando x mi desierto y este artículo me mostró q es lo que Dios planea hacer conmigo en este desierto.El artículo muestra varios aspectos q me hicieron sentir muy identificada.Gracias, q Dios los siga usando.

  4. He leído absolutamente todo y quedé muy satisfecha con lo aportado. super claro, bien analizado y muy profundo. El material me fue muy útil para trabajar con jóvenes. Desde ya muchísimas gracias por tan linda reflexión.
    Muchas bendiciones!!

  5. Asi se percibe la presencia de Dios en nuestras vidas, hermosa manera de presentar como Dios se comunica con aquellos q creemos firmemente en su existencia. Nuestros Dios vive para siempre!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s